Música, música para el alma.


Ese sonido alegre que despierta todos tus sentidos, dicen que entra por la oreja, pero hasta los sordos la han percibido, se te incrusta en la piel hasta llegar a tus venas, sinfonías que navegan sin rumbo fijo hasta tocar tus latidos, como por arte de magia alcanza el corazón y logra llenarte el alma sin motivo y sin razón. Es aquel aliento que hace desaparecer del cerebro cualquier preocupación, alumbra los lugares más oscuros de la mente y ambienta cualquier estación que este atravesando tu estado de ánimo. Si estás en invierno te da calor, si estás en sequia te regala primaveras, nace lo que crees perdido y aleja las sombras de la propia oscuridad, en resumidas palabras te rebaja las culpas, te entusiasma e ilusiona a vivir, te contenta las tristezas y te agrada la existencia, te engrandece los sueños y achica los problemas, te deleita el alma.

A veces hace falta cantarla o tararearla  pero con escucharla basta, a los poetas les da lírica, a los compositores los motiva a escribir más, a los despechados los acompaña, a los enamorados los seduce, a los desesperados les da calma, a los tristes los alegra, a los caídos los levanta, a los desamparados los cuida, a los enojados los tranquiliza, a los impotentes los escuda, a los inconformes los reconforta, a los enfermos los cura, a los desalentados les crea fantasías, libera a los angustiados, agranda los te quiero, disminuye los rencores,  crece y rejuvenece los amores, revive los momentos y resucita los recuerdos, renacen sentimientos e intenta sanar las cicatrices del alma. No importa en qué idioma se escriba o se cante, la música siempre es saludable. 

Hay muchos tipos de músicas, en la actualidad existen infinidades de géneros, los ligan, los mezclan, y pare usted de contar; para algunos es algo bueno, para otros es algo malo, depende más bien de gustos y deleites, sabemos que  las baladas son para los románticos, los eternos enamorados,  la salsa es para los fiesteros, los que viven una vida de fiesta, la bachata para el amor o incluso desamor, el merengue para los alegres; a mí, muy pocas veces me importa el género, lo que importa es la letra, y que te dé el consuelo, recuperar el aliento, conseguir el desahogo deseado, no interesa cual sea el rollo, en el fondo es que se alivie el meollo.

Algunas canciones aparecen en tu vida por pura coincidencias, para llenarte la existencia. Unas aparecen de la nada y se anclan a tu alma, taladrándote los huesos, como si fueran escritas por la misma mano que va modificando tu historia, tu vida. Te adueñas de su letra, del secreto que conllevan dentro. No tiene distinción de edad, ni color de piel, es universal, causa emociones, tan curativa como la medicina, tan adictiva como la cocaína, no juzga, no señala, algunas veces sientes que te apuñala, otras te ayuda a recuperar la calma, las ganas, la fe, la esperanza. Yo, creo en muchas cosas que no he visto, no hace falta tener una prueba, para mí la música es vida, vida en todo su esplendor, vida con toda su complicación, vida con lluvia o con sol.

La música es el salvavidas que aunque quieras o no, nunca permitirá que te hundas. La música es energía, es conciencia sin importar la procedencia. La música son las cosquillas en la oreja que dan felicidad con mucha facilidad. Debes atarla a tu vida, como un ritual, como el único huésped que debe habitar siempre dentro de ti. Puede que algunas causen tristezas, pero no puedes reclamarle ni mucho menos reprocharle, porque no todo puede ser bueno. Intoxícate, vamos yo te invito, intoxícate con música, drógate con la música, aspírala, consúmela, envenénate y envíciate, pero eso sí, no dejes que ninguna circunstancia te destruya. 

Está permitido enloquecer, está permitido volver a creer, está permitido ignorar el mal, ignorar el sufrimiento, está permitido viajar en el tiempo, poner un stop al desconsuelo, está permitido olvidar, está permitido renovar, está permitido dejarse llevar, volver a fluir, está permitido sentir y vivir. Puede que no me creas, pero ponlo a prueba, práctica para que veas, si estas alegre pon música, si estas triste pon música, si estas molesto pon música, si estas enérgico pon música, si estas aburrido pon música, si estas estresado pon música, si estás loco pon música, es el mejor consejo que te puedo regalar. Y recuerda que: la música es refugio, es amparo, es protección.

 Hace poco leí una frase que dice: "la vida y la muerte bailan con la cerveza en la mano" No se de quien es la frase, pero me hizo ruido, es tan irónico y a la vez tan pervertido, te imaginas cómo baila la muerte? O como se emborracha? Trabajará ebria o sobria la muerte? Sería divertido observarla por un hueco y percatarse de que hasta la mismísima muerte escucha música, se relaja y se divierte.
 La música es  armonía, el mundo la necesita.
-.Aksu.

Comentarios

Entradas populares