Amores...


       Hay amores prohibidos e imposibles, que te mueven todos los sentidos sin darte cuenta, no miras, no escuchas, no observas y sobre todo ni comentas; hay amores de instantes, de tan solo un segundo, es tan escaso el tiempo y tan grande el sentimiento que se te mete en el pecho y no se te sale de adentro, causándote un dolor eterno.

       Hay amores tan felices y verdaderos que te hacen cerrar los ojos ante el mundo entero; hay amores infieles y secretos que te llenan tanto que no puedes dejar de pensarlos, te conformas con los insuficientes minutos robados y poco importa el daño causado, dejando corazones rotos de terceros.

        Hay amores amargos y dulces, como deliciosos y ácidos que te hacen saborear la vida y hasta aborrecerla de a ratos; hay amores extraños, que los pruebas y no te quedan ganas de volver a intentarlo; hay amores luchadores e invencibles, que superan todas las dificultades posibles; hay amores no correspondidos que te causan sufrimiento sin quererlo y aun sin saberlo, que clasifican entre esas: “Malas jugadas del destino”.

       Hay amores opuestos que te atraen más de lo que piensas aun sin conocerlo; hay amores fantasiosos que permanecen fuera de esta realidad; hay amores peligrosos que vale la pena entregarlo todo y correr el riesgo, donde concedes el poder a otro de aplastarte como quiera, pero te aventuras porque te encandilas, pisando en falso te hundes en el fango, manteniéndote siempre inconsciente de que en cualquier momento te harán daño.

       Hay amores extraterrestres que te sientes en otra dimensión, sin noción del tiempo y perdiendo por completo toda cordura y razón, te crees invencible, haces caso omiso de todo lo que por ahí se dice. Hay amores mentirosos que al descubrir la verdad te abren más que los ojos, te abre grietas en el corazón que cuestan volver cerrar; hay amores que matan, que desangran y te parten el alma, a esos amores casi nadie se adapta.

       Hay amores que imaginas para toda la vida, con una familia, con millones de metas, con sueños de una eternidad, con la ilusión de un mañana, con anillos, con promesas, con finales felices como cuentan los libros de amor y las películas. Esos son los amores que regularmente no duran.

       No importa qué tipo de amor te toque, vivas o elijas, bien sea que te lo regale la vida o te lo presente el destino, no deja de ser amor. No debemos permitir que muera el amor, no debemos permitir que muera lo cursi, no debemos dejar de hacer cosquillas a las ganas de llorar, que salgan lágrimas con sonrisas, no debemos dejar de obsequiar abrazos ni de amanecer en buenos brazos. Prohibidos, imposibles, fugases, felices, verdaderos, peligrosos, secretos, dulces, luchadores, amargos, invencibles, mentirosos, extraterrestres y no importa todos los que se inventen, amor es amor. Cada quien se vive el suyo.

       Agradecer siempre por los pequeños o grandes amores que encuentres o se crucen en tu vida, créeme que es importante, porque absolutamente todo lo que te hace sentir vivo incluso el dolor más profundo vale la pena, sea bueno o malo algo deberás aprender… agradece también por las personas con las que te tropiezas en el camino, pueden que algunas sean piedras y otras sean flores pero eso únicamente lo descubres andando por el sendero, agradece por un amigo, por un amor, por cualquier palabra de aliento que te brinde el mundo, por un abrazo, por un llanto no importar si es de desahogo, por consuelo, por cansancio o por felicidad que también debemos llorar, solo recuerda y ten presente que la vida tiene etapas que hay que superar.

La vida es como una rueda, lo que nace vive para morir y lo que muere en algún momento volverá a nacer…
 
 
 
 
El amor es la única droga que no puedes dejar de consumir.

-.Aksu

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