Quiero volver a ver… (Escritos en la pared).

Paseando por mi mente me encontré en aquel rincón junto a la hamaca, allí donde dejamos plasmadas tantas promesas erratas, ahí donde quedaron dibujadas algunas fantasías, allá donde pasamos la mejor parte de la vida, justo ahí, donde dejamos el ayer. Tengo atorada en la garganta una nostalgia que sabe a recuerdos, y los escritos en la pared se están poniendo viejos.
(Ya no sé qué hacer con ello).

No entiendo el porqué de la ausencia, si nunca fui de exigir presencia, sigo a la espera de una respuesta inconcreta, buscando el porque me siento indefensa, de tanto buscar razones me dolió hasta la cabeza porque no había papel, ni compromiso, ni nada más que un cariño infinito y un montón de sueños que ahora quedan presos en ese “hasta luego” indeciso.
(No sé cómo lo voy a reparar).

Eso me pone mal, no es un dolor normal. Algunas noches los veo pero ya casi no los leo, están muy borrosos los escritos, sin contar que sacuden momentos fortuitos y remueven sentimientos que agitan el corazón, transformando en trastorno aquellos secretos encerrados en las paredes de una habitación, aquellas paredes que hoy se encuentran abandonadas por las letras, desechas en palabras nunca descubiertas.
(Hagamos que la mente vuele).

Me consumo en la duda y en el misterio de saber porque lo deje correr. Sigo sin entender, pero he logrado aprender que hay veces que debemos hacer el bien, más para otros que para nosotros, asimile que en ocasiones corremos tanto para llegar a ninguna parte, y eso no debería afectarnos, pero echando un poco el reloj hacia atrás, uno se empieza como a asfixiar, al menos dos de cada tres veces.
(Vuelve).

Ya pare de contenerlo, aunque cuesta aceptarlo, se fue el impulso de quererlo de lejos porque el olvido no entra en el juego, empiezo a extrañar el “despierta siempre con una sonrisa” que estuvo marcado en la pared por un montón de tiempo; pero dicen que cuando las palabras se borran es porque de cierto modo también te está olvidando quién te las dedico.
(Necesito un nuevo intento).

El autor de dichos textos ha sido cómplice de mis hazañas, eterno admirador de mi alma, un amante empedernido que se me tatuó dentro de la piel, ese confidente imprudente que se le juzga por estar demente, el caminante sin camino que encaja con el destino, un bohemio loco que te lanza a lo prohibido, el soldado abatido dando aliento en medio del ametrallamiento.
(Para mantenerme viva).

Llego como un ladrón robándome la conciencia, me enseño que los miedos son pretextos, y que para dar arte no hace falta ser artista ni mucho menos tener un millón de líricas, que bastaba con dar el corazón. Aquel errático que un día estuvo en busca de la alegría y se topó con esta tonta chica fría. Yo, un cactus complejo, que solo servía para dar buenos consejos, pero que no aplica ninguno de ellos.
(Sin querer, le entregue algunas espinas).

Un vagabundo que vaga en mi inestable alma. Dueño de unos besos y mi insensatez. Dueño de estos versos, dueño de mi tiempo, dueño del espacio que ya no tengo, dueño de un mañana enfermo, dueño de estas pequeñas líneas intentando ser más que recuerdo, dueño de palabras escritas que el tiempo termino escurriendo, donde siempre firmo que volvería y mi alma calmaría.
(Cuando todavía cerca le tenía).

Acorralada en el descubriendo de si debo de hacerle caso al corazón o al cerebro, hago una expedición al planeta de mis controversias y me doy cuenta de que él tiene un boleto libre a la galaxia de mi existencia, ya no veo motivos en descubrir a quien debo darle la razón, porque tengo un terco y desobediente corazón.
(No hubo forma de domarlo).

Dejo huellas en mi alma más que en la pared, y desde que no están me siento enloquecer, recuerdo que aposto a mi cuando ni yo misma creía en mí, sus ojos me veían y brillaban, brillaban como las estrellas brillan en una noche sin nubes. Como un halcón veloz se me incrustó en el corazón y después… simplemente voló.
(Pero yo nunca quise encerrarlo).

Entro a mi cuarto hace unos años, fue de repente cuando todavía era un adolescente, dejando escritos en la pared firmando “siempre volveré”, convirtió las paredes en cuaderno rayándolas con tanto afecto, como un delincuente estuvo malversando mi mente volviéndome adicta a su forma de ser tan diferente.
(Me ayudo a cargar las penas sin importar que eran ajenas).

Esta decisión de amnesia me está golpeando en el alma. Mi esquizofrenia y mi adicción a su calor son los culpables de mi desesperación. Lo extraño siempre antes de dormir, o después de un café, antes de comer, o después del atardecer, lo extraño cuando escribo y hasta cuando sonrió, el único amante de mi locura y compañero de varias noches sin sueño, curador de mis espejismos. 
(Desde que se fue ya casi no duermo).

Me han dicho por ahí que está feliz y que sigue aplicando la estrategia de sonreír antes de mentir. No sé si sea bueno aparecer, sé que fue su decisión desaparecer, mientras decido reviso los mensajes del teléfono, echando de menos sus “dulces pesadillas” a lo que yo respondía “ten una noche bonita”, choco con esas conversaciones poco convencionales que dan ganas tropezar una vez más con aquellos labios excepcionales y con ese sabor a vida que tienen sus besos.
(Aumenta mi anemia)

Sé que sabe que los extraño. Más a él que a sus escritos, pero esta ausencia de letras me hace daño. Conservo en mí ser la mejor versión de su libertad, y solo pido a la suerte que le regale la felicidad. Sin mucho juicio era necesario este adiós, me permito darle la razón al amor, si con eso se va a sentir mejor, pero entérese que lo llevo taladrado en los huesos y está difícil desprenderme de eso.
(De forma sobrenatural).

A veces subo al último piso a intentar ver las estrellas, intentando imaginar un nuevo destino y no me siento tan bien porque no hay una hamaca donde me pueda mecer teniendo en cuenta que él tampoco está cerca. Se borraron algunas notas de mi pared, y me pregunto si esa será la señal?, porque también nos estamos borrando el uno del otro ser...
(Algo bien loco)


No me opongo a su felicidad, agradezco por esa forma tan espontánea que tiene de hacerme ser mejor persona. Agradezco un poco por los vicios, agradezco mucho por todos sus escritos, agradezco que juntos crecimos, agradezco como muchas veces nos corregimos, agradezco los abrazos, agradezco lo mucho y lo poco, porque así son las historias de locos.
(Querer quererle cuando ya no le tengo).

No entiendo algo, es aquí cuando ya doy todo por perdido?
Acaso me estoy dando por vencida?
No lo sé, pero aquellos borrones en la pared me hacen darme cuenta que cuando toda tu esperanza empieza a destrozarse, es hora de echar a un lado el miedo.
Escribo esto solo para aguantar un poco más, pero no me logro equilibrar, hoy me arropo con la melancolía aprovechando que la noche está muy fría.

Como dice el maestro Alejandro Sanz: “si he de amarte desde lejos, quiero hacerlo hasta el final”, pero “si en tus fotos ya no estas feliz, me veras en persona” porque así decía canserbero…  Ajá! Amando la contradicción.
Aunque no me creas, no eres parte del montón.
Te he necesitado cerca. No estoy bien sin ti…

Nota: Leer los paréntesis que muestran la realidad.
(Sigue siendo mi estrella polar).
 Te espero. Y no es un rumor!
-.Aksu.

Comentarios

  1. Alevosia de Sentimientos encontrados! Eso eres tu, tu alma, tus escritos.. No dejes que mueran esas ganas, gamas de ser feliz, ganas de sonreír, ganas de escribir!!

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