Copa Rota.
Mientras ella estaba costada en su cama, él se acerca
y se acuesta a su lado, se le queda mirando.
Ella: Porque me ves así? – le pregunto.
Ella: Porque me ves así? – le pregunto.
Él: Porque eres hermosa – le dijo.
Ella: Jajaja, ya eso lo sé – le respondió.
Él: Bueno y no te lo puedo repetir?
Ella: Si claro.
Pasado un rato, él la sigue mirando…
Ella: Y ahora?.
Él: No sé, estoy pensando como volver a despertar
tu dulzura.
Ella: Jajaja, yo nunca he sido dulce.
Él: Bueno, antes eras más cariñosa, me hacías cariñitos
en la espalda, me sobabas la oreja hasta dormirme, ya casi no me acaricias,
sino cuando hacemos el amor.
Ella: A eso le llamas dulzura?
Él: Sí!
Ella: Mmm... Cosas que tuviste y no aprovechaste.
Él: Y no puedo volver activar esas cosas?.
Ella: No.
Él: Por qué?
Ella: Porque uno no es el mismo dos veces, y menos
con la misma persona que nos dañó.
Él: Si te hice daño, fue sin querer, pero tú
también lo has hecho.
Ella: Ok, estamos a mano entonces?
Él: No, ya va, no se trata de eso.
Ella: De qué se trata?
Él: No sé, que seamos como éramos antes.
Ella: Antes de qué?
Él: Antes de que dañáramos todo…
Ella: Es imposible.
Él: Tú repites que nada es imposible.
Ella: Siempre usas mis palabras en mi contra, me
temo que dejare de decirte muchas cosas.
Él: Entonces… te contradices?
Ella: No. Es cierto, nada es imposible, excepto ser
quien eras antes de un daño.
Él: Por qué?
Ella: Porque todo tiene un ciclo y nuestro ciclo
sigue abierto, pero solo por estos breves encuentros, pequeños momentos,
ninguno de los dos somos los de antes.
Él: Yo soy el mismo, te sigo complaciendo, sigo
siendo atento contigo, sigo amándote, sigo queriendo vivir para siempre
contigo.
Ella: Claro, claro… y pretendes que te crea?. Lo
mismo decías cuando estabas con otras.
Él: Tú nunca perdonas, verdad?
Ella: Si, si perdono, por eso estoy acá contigo,
hacemos el amor como si nada, porque sigo sintiendo las mismas webonadas, no te
guardo rencor aunque no merecía ese dolor, me costó mucho reponerme pero ya
estoy mejor.
Él: Entonces porque no podemos llevar la relación a
lo que era antes?
Ella: Porque aunque siento lo mismo, ya no soy la
ilusa de antes.
Él: Sigues sin confiar en mí?
Ella: Si, ya he vuelto a confiar en ti, pero ya no
me preocupo en que seas solo para mí. No me perteneces, y si eres infiel o no, ya
no me duele. No hay visión futura contigo, vivo aquí, en el presente. Me
quieres y te quiero, pero no me matare los sesos imaginando cosas dándote el
poder de defraudarme y al mismo tiempo de matarme.
Él: Y eso porque? Ya no me deseas?
Ella: Si te deseo, pero vivo mejor así… sin pensar
en ti, como dice la canción: “tengo otras cosas aquí en mi cabeza”. Muy poco me
importa lo que el mundo piensa.
Él: Estas con alguien más?
Ella: Todavía no. No he podido.
Él: Qué quieres decir con eso?
Ella: Vamos, ya lo sabes… He salido con otras
personas, pero ninguna me inspira a nada bueno.
El: A qué te inspiran?
Ella: No me inspiran a nada.
Él: Porque no me dejas?
Ella: Ya estamos dejados.
Él: Pero seguimos haciendo el amor, me sigues
besando, me sigues sacando sonrisas, me sigues enamorando, me sigues
escribiendo, provocando, sigues estando.
Ella: Ok. Entonces mañana dejare de hacerlo.
Él: Ya va. No es eso… Porque ahora eres tan
radical?
Ella: Radical? No me jodas, si fuera radical
hubiera evitado un montón de mierda contigo. Dime entonces qué es?
Él: Que quiero reparar el daño hecho. Dame un
chance.
Ella: Eso no es posible, podrás repararlo pero no
conmigo, quizás con tus futuras relaciones.
Él: Pero quiero repararte a ti… Por favor… Permítelo.
Ella: Aunque quisiera no podrás.
Él: Por qué?
Ella: Imagina que llevas una copa de vidrio llena
con agua, y un día, supongamos que sin querer, tumbaste al suelo esa copa con
el agua, el agua se escurrió y la copa se rompió, te toco secar el agua pero no
pudiste recoger la copa completa. Entonces llevándolo a la realidad, el agua escurrida
son mis sentimientos por ti, que se cayeron al suelo, tú los secaste pero como el
agua tiene un ciclo de vida que debe cumplir, así pasa con los sentimientos, se
escurrieron pero volverán a nacer en cualquier momento, cuando se cumpla el
ciclo. Ahora bien, la copa rota representa mi corazón, puedes pretender recoger
todos aquellos pedazos de vidrios e intentar pegarlos, incluso teniéndolos
todos, esa copa nunca volverá a ser la misma por más que lo intestes, porque puede
que vuelva a estar completa otra vez pero siempre veras sus fisuras y
observaras que no se ve igual. Tal cual sucedió conmigo.
Él: Eres cruel.
Ella: Cruel no. Realista bebe.
Él: Te quiero. Te quiero. Te quiero.
Ella: Sí, sí. Yo también.
Él: Lo dices por decirlo.
Ella: Ay no, otra vez?
Él: Por qué eres así?
Ella: No lo sé… Pero devolviéndonos un poco al
pasado. Estas consciente de que no vendrá un futuro junto conmigo?
Él: Porque vale? Dame el chance de hacer las cosas
bien.
Ella: Tuviste tu chance.
Él: Pero quiero arreglarlo.
Ella: Arréglalo con tus futuras relaciones, no
cometas los mismos errores.
Él: Mis errores fueron contigo y los tengo que
arreglar contigo…
Ella: No pierdas el tiempo en eso.
Él: Entonces, tú serás fría con todas las
relaciones que lleguen a tu vida de aquí en adelante?
Ella: No lo sé. Cuando no tenga memoria con
alguien, supongo que mi frialdad se descongelara.
Él: No quise hacerte daño. No quise dañarte así…
Ella: Ya, vive tranquilo. Aunque me dolió mucho, te
lo agradezco. Me sentí viva, como no me sentía desde hace mucho tiempo. Aprendí
del dolor, el dolor es mi maestro.
Él: Suenas con rencor, niña.
Ella: No. No lo veas así, porque no existe, es solo que la niña creció.
Él: Y la niña ya no ama?
Ella: Ama intenso, pero sin desear lo eterno.
Él: Como es eso?
Ella: Amo consciente de que nada tengo.
Él: Me tienes a mí.
Ella: Jaja, hasta que llegue otra y quiera darte lo
que yo, ya no quiero.
Él: No, yo me conformare con esto. Te lo prometo.
Ella: Otra vez con promesas en vano?
Él: Estoy hablando en serio.
Ella: Mientes.
Él: Por qué?
Ella: Nadie puede vivir su vida compartiéndola con
alguien que solo le da sexo.
Él: No tenemos sexo… Hacemos el amor.
Ella: Ok, hacemos el amor, tenemos sexo. Da igual. Esto
no es una relación. Vivimos encerrados en las paredes de una habitación encontrando
amor en unas cuantas caricias y un par de besos, y el amor es más que eso, cuando
llegue alguien que te muestre el mundo y te tome de la mano para recorrerlo
junto a ti, esto se desplomara definitivamente y eso no lo podremos evitar.
Él: Entonces toma mi mano.
Ella: No me apetece recorrer el mundo contigo ahora
mismo.
Él: Nunca quieres hacer nada conmigo ni ahora ni
nunca. Y si pasa al revés, si llega alguien que quiera recorrer el mundo
contigo, me abandonaras verdad?
Ella: Tienes que entender que la gente normal busca
comprensión, apoyo incondicional, amor, compañía, motivación. No solo sexo cada
tres días en una habitación sin salida.
Él: Yo quiero solo tu compañía. Puedo darte todo
eso.
Ella: No te creo. Ya es tarde para eso entre los
dos.
Él: Quédate…
Ella: No puedo.
Él: No quieres o no puedes? Querer y poder son
cosas muy distintas. Echémosle ganas…
Ella: No quiero.
Él: Anda…
Ella: Como me gustaría que me hubieras pedido eso
antes.
Él: Lo estoy haciendo ahora.
Ella: Ya es tarde.
Él: Por qué?. Tú dices que nunca es tarde.
Ella: Para esto sí, ya para mí no es importante.
Él: Ya no te importo?
Ella: Si, me importas, me importas mucho, no quiero
nunca que algo malo te ocurra, ni que te hagan el daño que me hiciste, pero ya
no me importan tus ganas de arreglarme cuando te pedí un chorro de veces que no
me dañaras. Lo peor es que yo no pedía nada, más que fueras sincero, nunca
entendiste que la verdad es la clave para poder amar.
Él: Pues me estás haciendo daño.
Ella: Entonces terminemos con esto.
Él: Como hace uno cuando le causa el mismo daño
estando cerca o lejos?
Ella: Es algo complejo…
Él: Perdóname… Tú también te equivocaste.
Ella: Estas perdonado, pero yo no te engañe.
Él: Si lo hiciste. Me hacías creer que todo estaba
bien, y creaste esta distancia entre los dos, un barranco por el que me fui cayendo.
Ella: Debiste pedir auxilio.
Él: Lo pedí, pero a la persona incorrecta. Tú porque no me pediste auxilio?
Ella: Lo hice pero me ignoraste.
Él: Me cegué y me estuve curando los raspones...
Él: Me cegué y me estuve curando los raspones...
Ella: En cambio yo lo vi todo, y seguí caminando. Siempre te hable con la verdad. Pero tú fuiste quien metió
a alguien en medio de ambos.
Él: Porque me perdonaste, si ya no ves un futuro?
Ella: Porque no existe otro ser en el mundo que me
haga sentir lo que siento cuando estoy contigo.
Él: Y ese no es el principal motivo para querer que
esto funcione de nuevo?
Ella:
Tal vez lo sea. Pero ya no estoy dispuesta a esmerarme en que funcione.
Él se acuesta encima de su pecho y susurra: “me
encanta escuchar latir tu corazón”.
Ella: Por qué?
Él: Porque con cada TUP-TUP-TUP, es como si dijera
que late por mí…
Ella: Si de verdad escucharas hubieras oído cuando
lo rompiste, estuvo tantas veces gritando auxilio.
Él: Lamento todo lo sucedido. Discúlpame por no
escuchar tus gritos.
Ella: No hay nada que disculpar. De lamentos y
arrepentidos está lleno el mundo…
Él: Ya pertenezco a esa lista, soy uno más.
Ella: Uno a veces tiene mala suerte sin querer, el
destino es cruel pero así, es la única forma de aprender.
Él: Yo no creo en la suerte. Y la beso.
Ella: Fíjate… Tuviste suerte al tenerme. (Lo pensó,
pero no se lo dijo).
PD: Dios sabe que aun con los sentimientos en el
suelo, ella intento hacerle feliz…
Dulce no es el sabor del vino,
pero dulce son algunos golpes del destino.
-.Aksu.



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