No quiero la vida sin él.
Nos conocimos, y al estrechar nuestras manos, sentimos el
chispazo. Como un calambrazo. Me miraba, lo miraba, era algo extraño.
Me comenzó hablar de él, yo miraba con impaciencia sus
labios, me saco a bailar y dijo en mi oído: “bailas muy bien”.
No le conteste…
En un segundo encuentro nunca me dejo de ver, me sonreía y
le devolvía la sonrisa. Volvió a sacarme a bailar y dijo: “me encanta como te mueves”.
No le conteste…
Le regale mi número telefónico, chateamos.
Al día siguiente me llamo y me dijo "me gustas", le dije tengo novio, me
dijo me gustas mucho…
No le conteste…
Se hizo un silencio raro. Y después dijo, no me importa tu
novio.
Le dije que lo pensaría…
A los días, me llamo diciendo que una respuesta le debía, y
que se moría porque yo formara parte de su vida.
Le dije que sí.
Pasaron los días, nos escribíamos, conociéndonos otro
poquito. Y de pronto me arrepentí… le
dije que no le podía hacer eso a mi novio.
Yo era inocente, y él se flecho con mi inocencia. Me dijo
que ni si quiera me atreví a besarlo, le dije que me gusta el respeto.
Él vio mi brillo, aunque hace mucho yo, ya no brillaba.
Murió el tema. Nunca más volvimos hablar sobre eso.
Pasó el tiempo, mucho tiempo, nos hicimos amigos, como si
nunca lo hubiera rechazado, como si nunca me hubiera muerto por besar sus
labios y amanecer entre sus brazos. El conoció a varios bochinches míos, yo, conocí
a varias novias suyas…
Un día conversando le dije “tú eres el respaldo mío”. A que
te refieres con eso? me pregunto. A que si llego a los treinta y aún estoy
soltera, me caso contigo y tu serás el padre de mis hijos.
Me miro. Me observo. Y “de acuerdo” me dijo.
Otro dia cualquiera coincidimos. Volvimos a salir a bailar y
dijo “nunca me vas a dejar de gustar”. Le dije “ni tu a mí”. Nos miramos fijo,
y sonreímos.
Nos quedamos callados, disfrutando del baile, de lo
diferente que éramos, y de lo bien que nos seguíamos entendiendo bailando.
Paso el tiempo nuevamente… Otro día cualquiera, fuimos a
bailar y apareció con una acompañante, lo mire mal. No le gusto, se me acerco y
me dijo “no me veas así, tú nunca quisiste darme la oportunidad”. Le dije “es
verdad”. Pero me molesto tanto que sentí como me rompí por dentro.
Desee volver al ayer, y no dejarlo ir…
Al rato bailamos, con su impresionante maña en mi oído dijo “nuestro
choque al bailar siempre será fenomenal”. Como siempre no había nada que decir,
simplemente le sonreí. Quise decirle que lo intetaramos que ya estaba sola, pero me contuve. y como siempre: no le conteste...
Él, es eso que quería pero que no me atreví a tocar, porque sabía
que lo dañaría.
Seguimos bailamos hasta sudar y dijo “tú y yo siempre coordinamos.” Le
dije “tú siempre me sigues el paso”.
Dejamos de bailar y brindamos con nuestros tragos. Sin hablar.
Solo mirándonos y disimulando.
Me dejo sola. Se fue
al lado de su acompañante. Yo me senté. Viendo como besaba a otra que podía ser
yo, sin comprender porque desde hace tiempo queriéndolo me atreví a
rechazarlo?, preguntándome porque si me gusta, yo me reprimí tanto?
No obtuve respuesta.
Me quede lela. Vio que lo vi besarle, se me acerco con pena y dijo “lo siento,
bailamos?”. Quise decirle que no, por puro despecho, pero mi mano tomo su mano
como si no entendiera de mi enfado... Y nos llevamos. Al centro. Nos juntamos. Bailamos.
En silencio, sin mirarnos, sin hablarnos.
Sentí que quería reprochárselo y también que él quería explicármelo.
Pero no dije nada… tenia vergüenza.
al separarnos un poco para dar vueltas, me pregunto si estaba molesta, dije no con la cabeza.
pero no abrí la boca, no le conteste...
al separarnos un poco para dar vueltas, me pregunto si estaba molesta, dije no con la cabeza.
pero no abrí la boca, no le conteste...
Disfrutamos una vez más en mudez, transformando el
sentimiento.
En ese desencuentro nos encontramos…
Dejamos de bailar y seguimos bebiendo, alguien dijo “es hora
de que nos vayamos”, todos comenzamos a recoger y él dijo “chao, yo me quedo”. No
lo mire. Camine.
No le conteste…
Camine. No pude más. Esta vez, antes de salir voltee y lo mire.
Y tontamente no conteste... pero si lo observe.
Me fui. Le envíe un WhatsAap diciendo: " tu... te pasaste" (con el símbolo del corazón partido).
Y en ese momento aterrice, lo necesitaba, los celos me mataban y comprendí que ya no
quiero la vida sin él.
Porque aunque me repetí mil veces que no, lo llevo clavado
en el corazón.
-.Aksu.


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