Ética marciana.
Después de hacernos el amor como si nuestra piel fuera de azúcar, nos
sentamos en su cama a conversar, y mirándome fijo pregunto que como hacía para
estar siempre feliz? Que ya era hora de que le enseñara el truco, porque para
él era muy difícil... No siempre estoy feliz, le dije y me reí.
Yo nunca te he visto triste, replico. “La tristeza como ciertas cosas no
son visibles para personas superficiales que no ven más allá de lo que algunos muestran”,
le respondí. Abrió los ojos y dijo, en un tono muy chistoso: Wao! amo tus
frases poéticas. Te burlas de mí? Le pregunte. Nada que ver, lo digo 100% en
serio, dijo. Tú eres un pendejo, le ofendí y ambos nos echamos a reír.
Se hizo el silencio, por un rato. Solo par de ojos mirando…
Entonces… Enséñame a ver la tristeza, dijo. Tantos sentimientos, y tú solo
quieres ver la tristeza? eso sí que es triste, le dije. Ok, enséñame a ver más
allá de todo, en general, contesto. No sé cómo enseñarte eso, acaso crees que
soy una maestra? Le pregunte-. “No se necesita un título de maestra para
enseñar ciertas cosas en la vida”, y eso me lo dijiste tú, se defendió.
Me avergoncé. Porque quieres que yo te enseñe cosas que ni se cómo yo me
las sé? Le reproche.-
No sé, supongo que cuando sea grande quiero
ser como tú, me dijo. Ya tú eres grande, eres mayor que yo, le dije, deberías
enseñarme cosas tú a mí… me miro y en tono nostálgico dijo: si, debería ser yo
quien te enseñe, pero es que tú eres un enigma que aún no he descubierto, y yo
soy muy torpe, soy grande en edad pero no tengo ni conozco la mitad de la
filosofía que tú aplicas en la vida.
Le observe y con media sonrisa en los labios dije: Deja de preocuparte por el
ayer e incluso por el mañana, vive el presente, agradece todo y no te
acostumbres a nada, sueña, vive, vuela, ama. Ten menos sexo y has más el amor.
Mira más el alma y deja de apreciar solo cuerpos. “Solo deja de dar importancia
a cosas que no tienen importancia”, le dije, y arreglémonos, es hora de que me
vaya.
Ok, empecemos de nuevo. Dime que son para ti, “cosas importantes”?
Lo importante para mí ni si quiera son cosas, le dije.
Qué son?, pregunto.
No lo sé, solo sé que no son cosas, le respondí.
Me miro extrañado. Esperando que añadiera algo más.
Pueden ser gestos, sentimientos, acciones… añadí.
De acuerdo, dijo, entonces dime esas cosas que no son cosas.
Un ejemplo podría ser:
Cuando al llegar a un lugar das los buenos días aunque
nadie te conteste.
Cuando pronuncias "por favor", antes de
pedir un favor.
Cuando das las gracias aunque nadie te agradezca.
Cuando en el bus cedes el puesto al anciano, mujer
embarazada u otro ser convaleciente.
Cuando pides “permiso” antes de atravesar en medio de dos
personas que sostienen una conversación.
Cuando llegas o sales de casa y mami te echa la
bendición.
Cuando besas y se detiene el reloj.
Cuando te acuestas a mirar el cielo, y encuentras formas
en las nubes.
Cuando al caminar recordando momentos sonríes, y el resto
te mira como diciendo que no eres cuerdo.
Cuando anhelas el bien, sin más interés que sentirte
bien.
Cuando te aventuras a lo desconocido.
Cuando admiras las estrellas pidiéndole que cumplan algún
día tus fantasías.
Cuando valoras los mínimos detalles, un abrazo, una
tarde de lluvia, la letra de una canción.
Cuando pides deseos a la luna.
Cuando una simple sonrisa de cualquier niño te brinda
un millón de esperanzas.
Cuando cometes errores, pero igual lo sigues
intentando.
Cuando corres como un loco, brincas como un mono, bailas
aunque seas sordo o viajas para alejar temores.
Cuando te regalan frases escritas en servilletas.
Cuando te tomas un café contando los chistes de la
escuela.
Cuando las cosas se ponen duras pero tú no renuncias.
Cuando te alocas sintiendo que lo demás no importa.
Cuando lees, aprendes, extrañas voces, bocas, palabras
o miradas.
Cuando te ilusionas, deseas abrazos.
Cuando adoras los olores de las flores.
Cuando las mariposas en tu estomago se mantienen
vivas.
Cuando algo te pone nervioso.
Cuando amas aunque te hayan roto el corazón.
Cuando no solo deseas ser mejor, sino que actúas
haciéndolo mejor.
Cuando consigues una razón para no continuar, pero te
inventas mil quinientas razones para avanzar.
Cuando todos te dicen que es lo bueno y que es lo
malo, pero eres tu quien decide que es lo que realmente quieres vivir.
Por cosas así, es que yo me preocupo.
Berrooo... dijo.
Creo que me
emocione, párate de ahí para que me lleves a casa. Le insinué.
Ya va. No
seas cortante, dijo.
Aja,
exprésate, conteste.
Sinceramente,
hablas como una extraterrestre.
Jajajajaja (ambos estallamos a reír).
Ok, soy una marciana, vámonos...
No, en serio, creo que vienes de otro planeta, confirmo.
Y eso por qué?, pregunte.
Por tu manera de ser, por tu forma de pensar, de analizar, de expresarte,
tu entusiasmo, tus ganas, tu buena vibra infinita, tus chistes locos, tu fe
indestructible, predecible e impredecible al mismo tiempo, esa sencillez con la
que todo te hace feliz que hasta en los momentos tristes aprendes o les sacas
algo que te nutra, ojala el mundo entero fuera así… eres buena, por eso quiero
ser así.
Uhhh, nadie es completamente bueno, le corregí. Es difícil, pero no
imposible.
Pero enséñame vale, volvió a insistir.
Hay experiencias que tienes que atravesar, pero es decisión tuya ser lo que
quieras ser.
Solo quiero envejecer contigo, dijo.
Yo no voy a envejecer contigo, y me reí.
Qué? Porqué?, él pregunto.
Porque no.
Arguméntalo. O al menos dime que haces conmigo?
Nada, supongo que debo enseñarte como vivir antes de que se te vaya la
vida. Y rápidamente lo bese…
En serio, no
quieres envejecer conmigo? Dijo cerquita de mis labios.
Me aparte un poco. Luego dije no… y no
te sientas mal. No es ni si quiera por ti, soy yo, que soy así. Sabes que me
encanta hacer el amor contigo.
Se trata de eso? De solo hacer el amor?
No comiences... le dije.
No, dime, es solo eso?
Vez, empiezas a descubrir mi parte mala.
Se hizo el silencio. Me recosté sobre su pecho, coloco sus brazos alrededor
de mi cuerpo, y me apretó fuerte, como si de verdad nunca quisiera perderme.
Beso mi frente, acaricio mi cabello, mientras yo escuchaba su corazón latir,
estaba acelerado, como si quisiera salirse de su cuerpo. Comenzaba a sentirme
mal…
De pronto, rompió el silencio.
Entonces
marciana? Hasta cuando estarás con este tonto mortal?
No lo sé, no tengo un tiempo estipulado. Supongo que hasta que dejes de
alimentarme el alma.
Y como sabrás eso?
Si un día hacemos el amor y ya no me das energía, ese día tomo mi ruta y te
informo sobre mi despedida.
Solo te doy energía haciendo el amor?, me pregunto.
Hacer el amor no solo tiene que ver con sexo.
Bueno. Ojala nunca llegue ese día, dijo.
Ojala dejes de preocuparte por tonterías. Disfruta de la existencia. Nada
es para siempre, ni si quiera la mismísima vida.
Eso es precisamente lo que intento.
Esfuérzate más.
Lo hare…
Lo bese. Me beso.
Ahora sí, dijo, es hora de que te lleve.
Mientras nos vestíamos, no dejaba de mirarme.
Me haces feliz, me dijo.
Sonreí.
Marciana que haces en este planeta?, pregunto observándome a través del inmenso
espejo.
Ya nadie se preocupa por lo simple, creo que mi misión es mostrar la
belleza oculta, esa que nadie ve. Soy como un alma vieja atrapada en este
cuerpo joven. Jaja… creo que estoy en una era equivocada para ayudar a entrar
en razón a los que lo deseen de corazón. Ah, casi se me olvidaba, no me creas
mucho porque también estoy loca.
Una loca hermosa con un alma brillante, quisiste decir?
No. Soy la loca más chiflada que conoces, con un alma común y corriente,
pero como todos buscan ver lo extraordinario en parámetros estipulados, no
logran darse cuenta que lo extraordinario lo tienen en frente del espejo,
dentro de cada ser. Nadie aprecia el respirar, tener salud, y poder soñar. Y eso
me cae mal…
Sabes? me gusta esa ética que tienes.
Cuál? Si tú no sabes ni que significa tener ética.
Claro que sí, la ética es esa forma de evaluar lo que está bien o lo que está
mal.
Ohhh en serio que sabes, me burle.
No, ya en serio. Gracias por estar en mi vida, dijo. Por levantarme el
ánimo todos los días, por hacerme reír, por hacerme ver lo de adentro más que
lo de afuera, lo que más me gusta de ti es tu inteligencia...
Mientes… jamás me querrías si fuera una persona fea por fuera.
Jajaja, claro que sí. Te querría así fueras gorda y fea.
Y si fuera bruta? Jajaja, me reí. Me acerque a él y nos fundimos en un
largo abrazo.
Aun abrazados, apretándome fuerte, me dijo:
Desde hoy prometo poner en práctica diaria tu “ética marciana”.
Desde hoy, voy a ser tu profesora de bases para la felicidad.
Desde hoy, prometo no dejar de darte energía.
Desde hoy,
voy a enseñarte a no anhelar un futuro.
Desde hoy,
prometo darte razones para que quieras envejecer conmigo.
Desde hoy, tienes
tarea, anota tu primera lección “deja de prometer y ponte hacer”.
Jajaja, amo
tu “ética marciana”.
Y yo, sin
que él se diera cuenta, flote.
Yo también…
le conteste.
Ay que
modesta!
Jajaja, si a
mí no me gusta lo que pienso, a nadie más le va a gustar. No crees?
“La ética es
hacer lo que para mí, de acuerdo a mis principios y mi nivel de consciencia me
parece ser lo bueno”. (Aunque me equivoque muchas veces como el resto).
Reinventémonos.
Cambiemos el nombre a ciertas cosas.
Pero jamás su significado.
El significado debe permanecer intacto.
-.Aksu.



Comentarios
Publicar un comentario