Hasta hoy.

Perder y ver sufrir seres queridos, ser agredidos, observar la miseria al caminar, mirar como la tristeza borra sonrisas, ser golpeados por la realidad, combinaron el hambre con la mala educación y todos actúan en contra de la razón, hicieron del pueblo un blanco fácil, los volvieron ignorantes y al mismo tiempo los dejaron vulnerables, víctimas de delincuencia, haciendo de la vida una eterna zozobra, violan e irrespetan la ley, quebrantan los derechos humanos, profanan la dignidad, aplastan la integridad, forjando a que algunos se muerdan la lengua por temor, haciendo que algunos mueran sin compasión.

Amigos marchándose del país, algunos marchándose de la vida para siempre, muchos no se despidieron y partieron aunque no quisieron, otros solo corrieron y huyeron, las familias desintegrándose, los rencores crecieron, las molestias juntándose, las faltas de perdón aumentaron la mala economía, la farsa política, la extinción de la humanidad, la escasa tolerancia, la poca lealtad, el vacío de palabras de aliento atrofian la mente y te convierten en un zombi viviente.

Un zombi sin sentimientos, una marioneta andante que no tiene conocimiento ni noción del tiempo, un zombi que no siente el dolor ajeno, un zombi que va convirtiendo a otros en zombi, un zombi que no funciona, sin fe, sin esperanza, sin confianza, sin tolerancia, creyéndose una amenaza, cuando en realidad son el resultado obtenido de los deseos de otros. Son fantasmas que ya no sangran.

Desaparecieron la ilusión de un futuro, jugaron con todos como si fueran peones en el tablero, les hicieron creer que debían proteger a un rey, un rey que no protege a nadie, un rey que tenía caballos para escapar mientras ustedes caminaban descalzos y recibían balazos, ellos armaron su estrategia y los movieron a su antojo, pisaron fuerte, atropellando más que la inteligencia, llegaron a ese punto en el que no se dieron cuenta de la maldad porque les taparon los ojos, les hicieron creer que vivían en el paraíso mientras todo alrededor estaba ardiendo.

Hasta que un día se atrevieron a desamarrarse el vendaje y empezaron a notar el desastre del cual fueron parte, viendo que no existía ningún bonito paisaje, esos mismos peones que antes movían a su antojo aprendieron a dar sus propios pasos, decidieron cambiar las reglas del juego, ya no defienden a un rey fariseo, hallaron un nuevo camino, comenzaron a exigir respuestas y al no tenerlas recapacitaron, porque nunca es tarde, se movieron las fichas del juego y crearon su rumbo sin efectos especiales para defender sus ideales. Ya no serán lo que le dijeron que tenían que ser, ahora todos serán lo que ellos quieran ser.

Y allí radica el problema, que ahora en estos tiempos ninguno quiere ser bueno, todos se dieron cuenta, son consciente de lo difíciles que son estos momentos, pero siguen siendo esclavos del dinero sin darse cuenta que el dinero es lo menos, ninguno reconoce sus fallas y yo me pregunto que harán cuando el maldito dinero no pueda comprarles nada?

Yo, siento que ando flaqueando, observo a diario la poca solidaridad humana, es como si un día solo me hablan los demonios y no los pudiera controlar, todo a mi alrededor es maldad y odio sentirme así, odio sentir que el mundo es malo, odio sentir que no hay modelos buenos que seguir, que el mundo está hundido en pura mierda y que nadie se atreve a corregir. Es como si apagaran la luz y no sé por dónde seguir. Los ángeles nos abandonan alegando que ellos no pueden entrar al infierno.

Y no culpo a los reyes de todo esto, porque sería una cobarde como ellos culpando y señalando con el dedo, si algo es cierto es que ya nadie ve más allá de su nariz, y aunque se volvió difícil vivir en estos tiempos, estamos atravesando una época errante en la que todos exigen y no dan. Podría culpar a los peones porque aunque reaccionaron siguen sin darle importancia a lo importante y eso para mí es como si siguieran con sus ojos vendados, viviendo en un mundo mágico evadiendo la realidad.

Pero no, tampoco voy a culparles, no los culpo porque todos somos humanos, porque todos sentimos, padecemos y lloramos, porque todos nos volvemos fríos y duros en esos momentos en los que nos desesperamos y no tenemos un apoyo, vemos el mal como única salida, y la ignorancia aplica como táctica de supervivencia, pero ojo que no los estoy justificando, no se confundan, no los culpo de nada pero los odio.

Odio que nadie regale oportunidades, odio a los que desechan la soluciones, a los que no dan nuevas opciones, odio que todos se queden viendo lo que ocurre y nadie apoye, nadie resuelva. Odio que todos se basen en el egoísmo, que ya la sociedad está hundida en suciedad, que todos se apuñalen con el bendito lema del ojo por ojo y el diente por diente, quedándonos todos ciegos y sin sonrisas, sin saber que en el planeta somos todos igual de vulnerables e inocentes, odio que ya nadie quiera ser bueno, odio que vuelvan malos a los pocos buenos que quedan, odio que ya nadie se mantenga fuerte para no caer en ese hoyo.

Odio a los que no son humildes y presumen que con poder y dinero todo lo pueden, detesto a los arrogantes, a los que no ayudan ni aportan para que el sistema cambie, a los que saben que están actuando mal y aun así no hacen nada para mejorar, odio a los que no son fieles a ningún principio, a los que predican valores y no los aplican, odio a los falsos, a los que no les importa nada ni nadie, a los que no tienen criterios, odio a los que son insensibles, a los mentirosos, a los insensatos, a los que solo se viven quejando, a los que están podridos y quieren contaminar al planeta con su ego, a los que abusan de los buenos,  a los que se olvidan que: “los dioses no dan créditos a los que ganan sin méritos”.

Mientras muchos como yo, vivimos construyendo sueños, los envidiosos nos odian por ser diferentes al resto, por pensar diferente, por no contaminarnos, por comportarnos distinto y hacer lo que ustedes deberían hacer, y así, sin querer queriendo me di cuenta que uno odia lo que no puede ser, así que, decidí que hasta hoy los odio, porque no pienso ser como ellos, sepan que hoy pinto mi mano de verde esperanza porque entendí que mi dosis de amor esta baja, es hora de comenzar a repartir amor al doble.
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Existe una diferencia entre defender la consciencia y repartir violencia.


-.Aksu.

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