Ella.

Estas con ella, solo porque yo no te deje estar conmigo.
Estas con ella, basándote en que a su lado tienes paz, cuando en realidad tú amas los desvaríos que te provoco.
Estas con ella, explicando que es la paz en nuestra tormenta.
Estas con ella, porque te da estabilidad, aun sabiendo que adoras los terremotos que avivo.
Estas con ella, insinuando que ocupa mi lugar, un lugar que no ha podido llenar.
Estas con ella, creyendo estar bien, sabiendo que no existe ningún terrícola en este planeta que te permita seguir teniendo fe.
Estas con ella, para ocultar la tristeza que te ha causado mi ausencia.
Estas con ella, preso en una vida de ficción.
Estas con ella, jugando al amor.
Estas con ella, alegando que es el antídoto para mi veneno.
Estas con ella, intentando que el amor que sientes por mí no se pudra y te mate.
Estas con ella, presumiendo salvarte, cuando tú mismo eres consciente de que prefieres mil veces mi destrucción.
Estas con ella, convenciéndote de que puedes amarla si algún día llegaras a odiarme.
Estas con ella, y despiertas de madrugada buscando mi cara.
Estas con ella, consciente de que eso no es suficiente.

Estas con ella, viviendo una película de amor donde el protagonista se queda con la buena,  engañando a los espectadores,  y todos se tragan la trama porque  les encanta el drama, todos saben que debes hacer  el bien y actuar bien, pero nunca podrás engañar lo que sientes por dentro ni mucho menos podrás engañar a tus sentimientos.

Ella es la confianza de una vida tranquila, yo soy la desconfianza de una vida fugitiva.
Ella es el rio claro de agua mansa que te calma, yo soy el charco de lodo donde te gusta ensuciarte.
Ella es tu amor humano, juicioso, placido y tranquilo, yo soy tu amor marciano, interestelar, tácito y mundano.
Ella es tu amor limpio y duradero, yo soy tu amor malgastado y fugaz.
Ella es la distancia que nos separa, yo soy la soledad que te acompaña.
Ella es el amor que se queda y te cura, yo soy el amor que te parte y se marcha.

Ella se convirtió en las esposas que te ajustan las manos para que no me escribas. Es la jaula que frena el afán de salir corriendo a buscarme. Ella es la mentira que te ata a una vida perfecta. Ella es un engaño disfrazado de felicidad, y te aferras a ella solo porque yo no quiero darte más, ella es el consuelo sin remedio huyendo de la verdad.

Y yo cariño, yo soy la libertad, la que te zurce las alas y te impulsa a volar. Soy la que te muestra el paisaje más allá de la eternidad. Yo soy la verdad que te duele en la vida que no tienes. La venda que se quita de tu vista para que puedas ver el alma, la honestidad que te abraza, la que te abre los ojos, la que te hace odiar esa realidad en la que ya no puedo estar.

Sabes que estoy presente aunque no puedas verme; aunque no puedas tocarme, me sientes.
Ella es tu en tu opción de un mundo mejor, y yo, yo soy tu oportunidad de enloquecer.
Ella es la confianza de tu paz, y yo, yo soy la esperanza de tu locura.
Ella es tu presente ausente, y yo, yo soy la historia en tu memoria.
Ella es tu cura, y yo, yo soy tu enfermedad.
Ella es tu fuerza, y yo, yo soy tu debilidad.
Ella es tu entrada, y yo, yo soy tu salida.
Ella es la solución de tu vida, y yo, yo soy la complicación de tu globo terráqueo.
Ella es tu resurrección, y yo, yo soy tu muerte.
Ella se hizo tu sueño, y yo, yo soy tu pesadilla.
Ella es tu sol en primavera, y yo, yo soy tu lluvia en invierno.
Ella es el paraíso que quieres tener, y yo, yo soy la serpiente que te incita a morder.
Ella te regala un cielo, mientras tú eres mi cielo, y yo, poco a poco te arrastro a mi infierno.

Le mientes, finges que me olvidas, que me dejas en el ayer, tratas de convencerla de que ella ocupa tu mente mientras yo aparezco todas las noches en tu subconsciente, cuando ni si quiera eres capaz de confesarle que me extrañas en tu boca y en tu cuerpo, que vives pensando en hacérmelo de nuevo. Que las únicas veces que realmente eres feliz es en esas veces en las que me aparezco en tus pesadillas revolcando nuestros cuerpos, cumpliendo tus fantasías.

Un día de estos te traicionara el inconsciente, hablaras dormido, pronunciaras mi nombre y ella escuchará que me amas, y créeme que lamento ser yo quien te lo diga cariño, pero olvidaras lo aprendido, te convertirás en un mal hombre porque mataras sus ilusiones, acabaras con su ficción, romperás su corazón y ella te odiara, te odiara tanto como quisieras tú odiarme.

Sé que sigues siendo un cobarde, fracasaste muchas veces en la lección de ser valiente, sé que no te has atrevido a decirle que yo soy tu profesora en el amor, que es inútil todo lo que ella te quiera instruir, conmigo aprendiste a besar más que el cuerpo, dile que te enseñe a tomar una mano, te enseñe a confiar, te enseñe amar con los ojos cerrados, dile que aprendiste a abrazar el alma después de amar, dile también que irónicamente te enseñe a ser fiel mientras que ahora soy yo misma la causa de hacerte caer en este círculo vicioso llamado infidelidad. Ah, y por favor no te olvides de decirle que entre tantas clases y lecciones nunca aprendiste a olvidar.

Aunque le agradezco que te de refugio mientras yo te vuelvo trizas, carezco de fuerzas para arrancarte de sus brazos y darnos la felicidad que ambos necesitamos. La admiro por cuidarte sabiendo que tu piel arde porque sean otros brazos los que la abriguen. Admito que es mejor que yo en ese aspecto, porque no huye, porque no se rinde, se queda defendiendo lo que quiere, porque voy a reconocerlo, yo aun sabiendo todo el amor que sentimos, tire la toalla contigo y no precisamente porque sea cobarde.

Te abandone, te solté en medio del océano de emociones en el que juntos debimos habernos salvado, pero no pude contenerte, te me escurriste entre los dedos. Fui egoísta, lo sé, nade a la hacia la orilla sola, pero quiero que sepas que en ese momento en el que tragaba sentimientos disfrazados de agua, entendí que lo que me ahogaba no era la inmensa marea de emociones que atravesaba, comprendí que lo que ciertamente me ahoga, era tratar de no soltarte, el tratar de salvarnos a ambos, pero cuando no pude más te solté… te solté rezando para que salieras ileso de todo esto.

Pero lo siento cariño, olvide recalcarte que el tiempo no perdona y que el mar, al igual que el amor, siempre traicionan. Mientras yo fui débil y te deje naufragar, ella fue fuerte y se arriesgó a salvarte, se transformó en tu salvavidas, sin siquiera darse cuenta de que yo soy el único peligro del que nunca te podrá salvar.

ELLA ES EL CEMENTO QUE MANTIENE UNIDAS LAS PAREDES DE TU CASA FICTICIA, MIENTRAS YO, YO SOY EL REMOLINO QUE AMENAZA CON DESBARATARLA.

Amor yo siempre seré tu vacío,
y saltaras en mi búsqueda,
soltándola a ella
quien hoy es tu paracaídas.
-.Aksu.

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