Besos.

Todos diferentes pero ninguno deja de ser eso, un beso. Pueden ser por muestra de amor, de deseo, de afecto, de amistad, de traición, de codicia, por avaricia, por apego, por emoción, por simpatía, por cariño, por aprecio, por conveniencia, por obsesión, por error, por coincidencia, por tentación, o solo porque sí, sin motivos, por lo que sea, cada quien tiene sus razones.

Existen besos que no quieres dar, pero que después de probarlos terminas por adorarlos. Hay besos que se dan con la mirada y te aumentan las ganas. Hay besos que en los labios dejan huellas, como cuando caminas por la arena, con la diferencia que a estas huellas no los borra ninguna marea. Hay besos que no buscas pero que encuentras, y que no quieres perderlos nunca.

Hay besos como eclipses, que los sientes una sola vez en muchos años. Hay besos embusteros que dicen sentir amor y terminan siendo solo atracción. Hay besos que por sencillos, se vuelven más sensibles y vulnerables, tanto que cuando chocan con la boca se parten. Hay besos que imaginas y que por sentirlos solo en la mente jamás los sentirás en la realidad. Hay besos salpicados de electricidad. Hay besos magnéticos atraen y alejan al mismo tiempo.

Existen besos tan sabrosos que por donde pasan lo contagia todo, hay besos deliciosos, como también están esos besos amargos que se entregan sin pasión y sin corazón. Hay besos que te drogan, que sin darte cuenta en menos de lo que sale el sol se convierten en tu adicción, te vuelves dependiente e inocente. Hay besos tristes, nostálgicos, que se despiden sin querer.

Existen besos tan venenosos, que ningún antídoto te puede salvar. Hay besos que comienzan como juegos, juegos que con el tiempo no querrás perder. Hay besos misteriosos que se vuelven tenebrosos y al mismo tiempo se vuelven muy gozosos. Hay besos que se escapan, sin solución ni dirección, no comienzan ni terminan, abren sus alas y vuelan. Hay besos de ensueños, que solo ocurren en tu subconsciente.

Existen besos que por prohibidos, duraderos. Hay besos tan verdaderos y delicados que parecen azucenas por lo suave y lo delgado. Existen esos besos locos, que te ponen a patinar del coco. Hay besos que estremecen, rejuvenecen y fortalecen. Hay besos traicioneros que rompen corazones de terceros. Hay besos que te roban los sentidos sin ningún tipo de sentido. Hay besos vacíos, de mentiras. Hay besos que comienzan bien y terminan mal.

Hay besos que alimentan, alimentan la vida, alimentan el alma, alimentan los sentimientos, sin hablar, transmitiendo el amor o el deseo, desafiando al tiempo, desafiando al viento, en contra de cualquier lógica te elevan al cielo sin saber cómo retornas, colocándote en una nube de felicidad sin necesidad de exigir nada más. Adivinándolo todo con la mirada, afirmando la verdad que es poder dar.

Pero también existen esos besos producidos por los desvaríos que causan pasión, locura y traición; porque para dar un beso no se necesita mucha razón, se para el pico, se planta el beso y se riega, a los ilusionados los flechas, a los enamorados los ciega, a los inexpertos los experimenta, si se le agrega un poco de amor el beso puede ser mejor, pero basta con la atracción para que se produzca la acción.

Hay besos que te marcan los labios, la vida, la mente, el alma… nadie saca del baúl de los recuerdos.

Besos que viven aunque sus bocas nunca más se miren.

-.Aksu.

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