Me extrañas.
Yo sé que extrañas mis
buenos días por las mañanas, mis llamadas a toda hora, incluso en algunas madrugadas. Extrañas llevarme y
buscarme de clases, hablar hasta dormirnos, reírnos viendo el chavo del 8,
extrañas la plenitud con la que conmigo puedes ser tú mismo, extrañas el sentimiento
que se agita en tu interior cuando me ves. Extrañas cuando nos sentábamos el
uno al lado del otro, sin hablar, solo a mirar el atardecer para permanecer.
Yo sé que extrañas
mi calorcito en los momentos oportunos, mi palmadita en tu hombro cuando el
mundo se pone duro, me extrañas en esas noches donde tu insomnio te convierte
en un búho, extrañas verme sentada en cada uno de tus juegos, aplaudiendo y riendo
aunque no ganes. Extrañas que yo te recuerde que como debes de amar la vida, y
como los dos aprendíamos juntos a ser mejores ciudadanos. Extrañas ser mi GPS y
ubicarme.
Extrañas los
escalofríos que te produce el rose de mi piel, el palpitar de mi corazón cuando
te acuestas encima de él. Extrañas que ponga la barrera, extrañas que te repita
que no te enamores y que al mismo tiempo me incruste en tú ser, extrañas que me
acueste en tu pecho, y te dibuje corazones con mis dedos, extrañas mis
malcriadeces, mis niñeces, mis ratos de poetisa y toda mi rebeldía.
Extrañas mis
cambios de humor, que estemos solos los dos sumergidos en cualquier conversación,
extrañas mi olor, mi necedad, mi forma extraña de amar, extrañas nuestro ayer y
como nunca di mi brazo a torcer, extrañas sacarme fotos distraída, extrañas
abrazarme toda la noches y mis brincos extraños mientras duermo, extrañas mis días
de manía, mi cara de alegría, mi mirada de perdición y sin tener sexo hacer el
amor.
Extrañas mi luz que
te guía, mis locuras con par de frías, extrañas mi música loca que te causa
apatía, mis demencias, mis inventos, mis palabras exitosas cuando me creo una
psicóloga. Extrañas que juntos perdamos la madurez y que hagamos planes hasta
la vejez. Extrañas que te llame por tu segundo nombre y ser mi apoyo cuando me
desplomo. Extrañas que te repita que esto será por toda la vida.
Extrañas nuestros días
maravillosos, cuando volábamos por las nubes, extrañas que te abrace por la
espalda, extrañas que te llame ebria a media noche colocándote al teléfono canciones,
extrañas que pierda mi orgullo y te pida que vuelvas. Extrañas los viejos años,
aquel vaivén eterno del que nunca escapábamos, me extrañas porque más que una
pareja, un par de amantes o unos novios formales, fuimos grandes amigos que se
amaron desde el fondo.
Extrañas ser mi guarida
y que te diga que no te preocupes por tonterías. Extrañas lo que yo te puedo
transmitir, sabes que como yo nadie va a existir. Extrañas que juntos inventáramos
un rumbo o nos perdiéramos juntos. Me extrañas, porque yo te enseñe amar, te
enseñe a portarte bien y a crecer mental y personalmente, me extrañas porque
fui tu impulso en los momentos débiles, te devolví la fe y la tranquilidad
cuando tu mundo no era estable, me extrañas porque a tu corazón le di abrigo, me
extrañas porque te enseñe hablar con la verdad, a tomar decisiones, a aprender
de los fracasos y avanzar cuando te equivoques.
Me extrañas porque escuchaba
tus fantasías y te ayudaba a ver más allá, lo que no está a simple vista, me
extrañas porque te conozco tan bien que sé que tienes frío cuando no estas al
lado mío. Me extrañas porque te enseñe a volar. Extrañas que te haga reír y divertimos
como niños, extrañas mis te quieros amargos con limón y sal, extrañas que fabricáramos
con recuerdos nuestro propio castillo, extrañas los domingos de playa, los
viernes de licor y los sábados encerrados viendo películas de amor.
Lo extrañas, a mí
no me engañas, te encantan mis mañas, mis risas y mis historias fantásticas.
Extrañas vivir en mi cuerpo. Extrañas como nos salvábamos, nos matábamos y al
mismo tiempo reencarnábamos. Extrañas que
te de razones para intentarlo una vez más, extrañas la confianza que te
transmito al hablarte mirando tus ojos, extrañas respirar el mismo aire que
respiro, entrelazar tus dedos con los míos y comernos en un beso como un par de
críos, extrañas la ilusión de un futuro juntos, extrañas que te recuerde que no
importa que pasen mil años, ni que no volvamos a vernos, tu siempre vas a ser
mi mejor amigo.
Me extrañas cariño,
trata de sonreír y de admitirlo, más lo primero que lo segundo. Y como dice
aquel cantante eso no está bien, pero tampoco está mal. Como todo en nuestra
historia, cada uno tiene su versión, podemos repetirnos una y mil veces que valió
la pena, podemos recalcarnos el que fue mucho o que fue poco, podemos
recordarnos con odio o con amor cualquiera de estas noche al cerrar los ojos, podemos
romper todos los detalles y quemarlos, podemos compararnos, podemos intentar
olvidarnos, pero que Dios nos libre cuando pasen muchos años de llegar a arrepentirnos
de abrirnos otra vez la puerta y regalarle otro rasguño al corazón.
Me extrañas y no
necesito que me lo digas, porque mi alma y la tuya tienen su propia conexión.
Sé que me
extrañas porque yo también lo hago.
-Aksu.



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