Indecisión.


La indecisión es como un fantasma que te atrapa, te enjaula, te encierra en un millón de peros elevados a dos o tres quizás y los tal vez empiezan a ser infinitos. Los días comienzan a pesarte, la inseguridad se instala en cada una de tus alas, evitando que vueles, impidiendo que viajes, y la fuerza comienza a desvanecerse.
No te deja mirar más allá o más acá, te impide detectar, te nubla la mente, te hunde en su mar de incoherencias hasta que un día te quita el oxígeno y te ahoga. El espejo no sonríe, el miedo te arropa, desaparecen las certezas, el sol se esconde y todo alrededor parece incierto.

Tenerla es una agonía, no existen consuelos, olvidas como confiar, te detienes pensando errores y temes enfrentar la realidad. Hace mal. Se vuelve asesina de sueños, de ilusiones, de amor, de oportunidades, de besos, de deseos, te impacienta y atrasa.

Siembra miedos, cosecha dudas y cambia frutos por fracasos. Te obliga a deshojar margaritas y marchita el cerebro, la mente y al corazón.

Es la madre de todas tus carencias, de todos tus desvelos, de todos tus días grises, de todas tus incertidumbres. Si no aprendes a desinstalarla, poco a poco el alma te desgarra.

La indecisión forma parte de la vida, lo que no puedes permitir es que se instale, no la conviertas en un habito diario. No te cierres, no te aferres a ella. Porque si algo es inevitable, es que todos debemos toparnos con ella, pero no dejes que se quede, evita por sobre todas las cosas que se vuelva una costumbre en tu vida.

Cuando aparezca debes brincarla, saltarla, esquivarla, aplastarla, pisarla, no permitas que te hunda y mucho menos que te ahogue. No te vuelvas un prisionero de la indecisión. La vida da muchas sorpresas, decide, arriésgate, conduce y aprópiate de tus hechos, sin importar si te equivocas o no, no afecta si conviene o no, el tiempo no perdona, si te detienes en ella por un momento más largo del debido, te perderás aventuras que no regresaran, porque el momento que se va, no se recupera, el reloj nunca se detiene y las oportunidades son fugaces.

Puedo decir que nos encontramos en una época indecisa, una época apurada, una época fluctuante, estamos atravesando una época de desorden, una época de caos, una época errante. Estamos en una época de miedo, donde todos se acostumbran, donde todos se conforman, donde nadie se preocupa, donde nadie voltea a ver qué sucede, donde nadie obsequia sonrisas, ya nadie entrega abrazos y menos mandan besos al viento, una época donde nadie suspira, nadie se detiene a ver la luna, ya nadie pide deseos a las estrellas, ni se sientan a escribir una carta, ni dedican serenatas, todos están flacos porque viven del que dirán, todos están confundidos y nadie aclara la duda.

Pero quien dijo que no hay felicidad al tomar el tren incorrecto? Quién dijo que no se puede sacar una sonrisa cuando te equivocas? Quién dijo que las lecciones se aprenden leyendo? Quién dijo que las experiencias se adquieren viendo? Quién dijo que de la oscuridad no nace la luz? Quién dijo que al borde del precipicio no puedes aprender a volar? Quien dijo que entregando el alma y marchitándo corazones no se aprende amar? Nadie lo dijo, porque nada está escrito.

El esfuerzo vale, aunque no aciertes, las victorias son más satisfactorias cuando tú eres el único que tiene fe en lo que haces, el apoyo es necesario pero llega lejos quien recorre caminos no quien se queda mirando, crea metas, cúmplelas y multiplícalas, planta objetivos, riégalos y cosecha éxitos.

Esa sensación de plenitud, esa sensación de confiar en que todo estará bien, que todo saldrá bien, vive tu propio sueño extraviado, alza tus velas en contra del viento, navega contra corrientes, toma malas direcciones, piérdete, pero no dejes que nadie conduzca tu timón, si vas a hundir tu barco, al menos que sea tuya la decisión.

Acepta o rechaza propuestas, pero no te quedes en medio de ellas, no te quedes dentro del vaivén, atraviesa la marea, no vivas con la incertidumbre de saber que pudo haber ocurrido, esa incertidumbre que carcome ideas como una termita que no has podido exterminar debes desecharla, no hagas de tu vida un dilema. El mundo es diferente, enfrenta la verdad, y no olvides soñar, amar y dar.

Y no temas si algo sale mal, vuelve a empezar, no te sientas mal, aprende a chocar, a reconstruir, a volar con alas rotas, arma tu propio rompecabezas, no te sientas extraño por hacer lo que no hace el resto, salta en el barro, camina descalzo, báñate en la lluvia que el agua que nos limpia el alma siempre será agua bendita, quítate esa venda que no te deja ver las estrellas. Sonríe de oreja a oreja, sin motivos y con mucha fuerza.

Anda, atrévete. Puede que te topes con un paraíso, o quizás no, pero quién dijo que el diablo no tiene corazón? recuerda que en el infierno también puedes soñar, que nadie apague tus ganas de amar, de aprender, de emprender, de experimentar, ser agradecido no es desventaja es una grandeza que ya nadie posee.

Acompáñate en tu soledad, tomate tu tiempo para pensar, acércate a ti mismo, renace, busca luz, la disposición debes cultivar, abrígate el alma y arropa tu corazón.

No te estanques, porque la indecisión también termina siendo una decisión.

Y es mejor equivocarse, que no hacer nada.
-.Aksu.


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