Estoy Aquí.
Estoy
aquí. En plena madrugada pensando en ti, en sí algún día volveré a verte. Si
volveré, a reírme de tus estupideces, o a pelear porque me sacaste la piedra o
el quicio. Estoy aquí. Acostada en la oscuridad, recordando todos estos años.
Los buenos ratos, las borracheras, los malos chistes, las insinuaciones, los
encontronazos, los besos, los celos, los abrazos, y la mejor noche que he
tenido (la azotea)... Estoy aquí.
Preguntándome
bruscamente porque me he frenado cuando no tenía que hacerlo, o porque he
accedido cuando no debía. Estoy aquí, en la penumbra. Descolocada. Deseando que
aparezcas.
Estoy
aquí. Permitiendo que los sentimientos acaben con la armadura que he construido
con tanto empeño y que irónicamente no me ha salvado de nada. Sigo sintiendo,
sigo queriendo. Sigo deseándote.
A
veces fantaseo. E imagino que "esto" es posible. Pero me dura poco.
Muy poco porque es difícil luchar contra la corriente sola. He analizado un
millón de veces nuestra historia, y cuándo digo un millón de veces, lo he
hecho, literalmente.
Y
quieres saber a qué conclusión llego? A que no importa cuántas veces llegue a
decepcionarme, de ti, de esta historia o de este intento desenfrenado de llamar
a “esto” amor. No cambiaría ni un solo detalle. Ni un solo instante. Te lo
juro. Tú eres esa inyección de adrenalina que me domina, esa fuente de energía
que me llena, eres mi gasolina. El combustible que para bien o para mal
incendio el fuego y volvió a calentar mi corazón.
Estoy
aquí. Pensando en que no que no quiero que te quedes por allá, tan lejos, por
muy egoísta que suene. No lo quiero. Es antes de tiempo. Y mira que el tiempo
es sordo y no se detiene.
Estoy
flaqueando... No es depresión. Ni tristeza. Es nostalgia. Esa que te saca risas
y también lágrimas, esa en la que necesitas que alguien venga y te acurruque el
alma.
Estoy aquí.
Pensando en ti.
Pensando en mí.
En el pasado.
En el presente. En el futuro.
En los sueños.
En las metas. En los objetivos.
En los hijos...
En los viajes.
En los edificios. En los mares y los ríos.
En una casa, con
un columpio y un jardín con girasoles.
Con un coche.
Con un domingo,
un sofá y una tele.
Estoy aquí.
Hecha un lío.
Indecisa si
debo enviarte o no todo lo que he escrito, y este intento de desahogo en el que
ni siquiera me inspiró.
Pero te imagino
y escribo.
Y puedo pasar
toda la noche creando párrafos que aminoren mis sentidos.
Estoy aquí.
Y En fin...
Sólo quiero
decirte que te aprecio como mi amigo. Pero que te amo como hombre. Y eso no
concuerda, pero no le busques la cuerda, si la que escribe es una loca a la que
nadie recuerda.
Buenas
madrugadas, si de casualidad estás despierto, con insomnio e intranquilo y te
aparece una notificación para que por suerte me leas. Jajaja, que risa. Tú
también, suelta la risa, o mejor una carcajada, siempre tienes que reírte. No sé
si algún día lo dije pero me encanta tu sonrisa tuerta. Me emboba, mejor dicho.
Estoy aquí.
Me sigo extendiendo.
Haciendo esto
más incómodo e intenso.
Pero sabes qué?
No espero
respuesta al respecto.
He aprendido a
vivir con ello.
Buenos días,
por si no tengo suerte y lees mi escrito cuando despiertes, después de mucha
gente, o después de muchos meses cuando ya no haya tiempo.
Quizás si no
estuvieras tan lejos. No me atrevería a escribir todo esto.
Pero...
El corazón ha
estado un poco débil, triste y medio vacío.
Me ha preguntado
mucho por ti.
Y, por primera
vez, no sé ni que responderle...
PD: No digas
nada. Finge demencia y avanza.
No me toques el
tema y no recuerdes nunca todas éstas palabras.
I miss you! (Te Extraño)
I love you! (Te amo)
Como dice la canción: El corazón quiere lo que quiere.
-Aksu.


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