Sin Paréntesis ( )


Era la madrugada del último domingo de enero.
Habían pasado 30 días del deseado 2022.
(no sabíamos que el siguiente mes arrancaba la guerra)
En su habitación, con cervezas nuevas
(nuevas: porque no las habíamos tomado antes)
las chocamos, y al mismo tiempo, dijimos: ¡salud!
Y sonó bonito.
Pero en mi mente, yo brinde por él,
por el chico de ojitos marrones bonitos,
los mismos que cuando les da el sol cambian a miel,
esos ojitos que emanan amor cuando me ven,
brinde porque me cuida y me quiere.
Si. Brinde por el chico de la sonrisa de niño sano.
El mismo que me hace flotar y apaga mi ruido.
Ese chico que me hizo volver a creer,
el mismo que me devolvió las ganas de querer,
ese que trajo de vuelta lo real y genuino.

Hablábamos de la "primera vez".
(ahora pienso que las primeras veces, no son buenas siempre).
Igual, él contó la suya, (dijo que también era la primera vez para la chica).
Y me interesé. En mi mente, dije: ¡que fino!
“Dos seres puros, descubriendo al mismo tiempo un nuevo mundo”.
Porque en mi primera vez, no fue la primera vez para él,
(supongo que alguien tenía que saber).
Pero la realidad siempre es distinta.
Al final de todo, él le rompió el corazón. (Creo que sin querer).
Al parecer, la ingenuidad también hiere y aleja a la gente.
Bromeé un rato diciéndole: rompecorazones.

Él se reía, y yo me reía,
y la habitación retumbaba de alegría.

Nos reímos mucho. Se acabaron las cervezas, nos acostamos, pero sin sueño.
Así que, continuamos hablando cosas ramdon, (como todas las noches).
Estamos en cucharita. Me abraza. Me besa la espaldita.
Con su boca bien cerquita, dice: todavía recuerdo las primeras veces nuestras, (mientras me sobaba la barriguita).
Suelto una risita y pregunto: - ¿Cómo cuáles?
- Cuando todavía no éramos nada. “Te vi así” ...
- ¿Así cómo? - inquirí.
- No sé cómo explicarlo.
- No lo expliques, solo dilo, como lo sientas.
- Jeje, es que te vas a reír.
- Jaja. No me voy a reír. En serio.
- Bueno.
- ¿Bueno qué?
- Te vi así: “con ganas de amar”.
- Jeje. (Si me reí). ¿Ganas de amar? - pregunté.
- Si. Con muchas ganas de amar. Pero también como con miedo. ¿Sabes?
- ¿Miedo de qué?
- Por alguna experiencia pasada. Como miedo de que rompas a alguien, o quizás, miedo de que te rompan un poco más.
(Y no me reí). Se hizo el silencio.
- Pueden ser ambas, le dije. (Después de meditarlo un rato).
- Si… señora impredecible, me cuesta mucho leerte a veces.
- Poesía. Abstracta. Que. Leen. Y. Nunca. Entienden.
(se lo dije así, separando palabra por palabra, como si no fuera una oración).
- Pero yo si quiero entenderte. (Y volvió a besar mi espalda).

Sentí el cosquilleo de sus labios sobre mi piel, y pensé en ¿Cómo todavía me eriza?, después de todo, ¿Cómo permanece la magia entre dos almas que se encontraron perdidas?

La verdad fue una de esas noches donde la conexión reinaba entre nosotros.
Aunque algunas veces “no quiero que me entiendas, me basta con que me quieras” … lo pensé, pero no se lo dije, no se lo dije porque también es bueno que alguien quiera entender.


Me quedé dormida con su frase en mi mente, repitiéndola más de tres veces:
"Te vi así: con muchas ganas de amar".
Tarareándola, compuse media canción:

“Yo te vi así,

así, así, así,

Con ganas de amar

A mí, a mí, a mí,

Yo te vi a ti,

a ti, a ti, a ti

Sonriendo así,

así, así, así

Con ganas de volar

Y amar, amar, amar,

Cerquita de mí,

de mí, de mí, de mi

Y sin mirar atrás,

atrás, atrás, atrás,

yo te vi así,

así, así, así,

haciéndome feliz

con ganas de encontrar

un lugar en paz

yo te vi así, a ti, y a mi”


Me dormí medio borracha y feliz,
(pero primero todo esto escribí).
Porque por primera vez, en mucho tiempo.
Sentía que alguien me estaba leyendo
y al mismo tiempo, entendiendo.
Estaba mostrando mi alma.
Sin paréntesis.
Y al mismo tiempo, descubriendo la suya.
(Me gustaba como se sentía).
Me gusta como aún se siente.
Ya no hay paréntesis.
Donde solo mostraba lo que era evidente
ya le expongo lo que tengo dentro.
Y lo mejor, es que no le causa miedo.
Éramos dos cuerpos, en una cama,
esparciendo luz,
dentro de cada universo a besos.
No había revancha.
Éramos dos almas conectando, y alzando vuelo.

Maravillosamente entendí, porque antes no fue diferente.
Esa noche no tuvimos sexo, ni hicimos el amor.
Esa noche el amor nos hizo.

Al día siguiente, al despertar, me releí, reviví el momento.
Y nació esto:
Si el amor es agridulce.
Él es lo dulce y yo lo amargo.
Y cuando nos mezclamos, hacemos el amor.
Cuando conectamos, el amor nos hace.
Cuando sonreímos, el mundo se vuelve más agradable.
Cuando respetamos, de verdad volamos.
Cuando aceptamos, el daño se desvanece.
Aunque hay dolores y temores,
hay colores y atardeceres
porque hay quereres en los seres
que se quieren sin rencores.
Con destellos de ilusiones
de un futuro que carece
de sueños sin controles.
Terminamos siendo estrellas en un universo ciego,
que quiere emanar luz en un mundo donde reina el miedo,
sin embargo, también somos forjadores de amaneceres,
que creen en lo eterno, aunque el mar nos lleve.
Y cuando nos ahogamos, reaccionamos
porque respirar siempre será el más fácil de los placeres.



Se siente bien andar sin paréntesis.
-Aksu.



Comentarios

  1. Pocas veces tus letras tienen este sabor a miel tan tierno, me declaro fans número uno de tus escritos desde hace un tiempo ya... y creo que siempre, siempre voy a estar esperando el siguiente escrito, esperando esas prosas a veces laberintosas, pero que hacen sentir, siempre hacen sentir...
    Agradecido de tus publicaciones, porfavor nunca dejes de ni de escribir ni de latir
    🙇🏽‍♂️🙏🏽🌻

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares