RESPUESTA CORRECTA (Descenso II).
Aquí ando, de nuevo en soledad
mirando la noche acabar, no llueve
pero el sonido de los barcos
hacen sollozar la ciudad.
La noche llora,
sin lágrimas, pero llora,
el mar ruge,
en silencio ruge,
las madrugadas duelen,
duelen sin compañía,
y la vida grita,
grita que ¡VIVAS!,
(incluso si no la quieres escuchar).
Mientras yo,
yo intento lanzarle
mis recuerdos al tiempo,
atorada en la mudez,
tal vez
buscándole respuestas
a horocruxes,
a estas vainas raras que siento,
siendo presa de la inmadurez,
haciendo preguntas
sin saber ¿por qué?
no entiendo bien,
perdida en mi propio balcón,
viendo luces apagarse,
viendo la vida opacarse,
viendo el año acabarse,
y yo,
me voy desvaneciendo.
Preguntándome: ¿quién puede darme un consejo?
Mi mente me lanza malos recuerdos
y mi corazón permanece callado.
Deseando,
mirando la noche acabar, no llueve
pero el sonido de los barcos
hacen sollozar la ciudad.
La noche llora,
sin lágrimas, pero llora,
el mar ruge,
en silencio ruge,
las madrugadas duelen,
duelen sin compañía,
y la vida grita,
grita que ¡VIVAS!,
(incluso si no la quieres escuchar).
Mientras yo,
yo intento lanzarle
mis recuerdos al tiempo,
atorada en la mudez,
tal vez
buscándole respuestas
a horocruxes,
a estas vainas raras que siento,
siendo presa de la inmadurez,
haciendo preguntas
sin saber ¿por qué?
no entiendo bien,
perdida en mi propio balcón,
viendo luces apagarse,
viendo la vida opacarse,
viendo el año acabarse,
y yo,
me voy desvaneciendo.
Preguntándome: ¿quién puede darme un consejo?
Mi mente me lanza malos recuerdos
y mi corazón permanece callado.
Deseando,
deseando ser alguien bien,
quizás una estrella en el cielo
o tal vez un atardecer,
deseando las risas de ayer
y los abrazos en el anochecer.
Ser una nube flotante,
o solo conciencia inefable.
Aunque seamos despedidas andantes,
intentando olvidarse,
ocultarse es delirante
como los deseos fugaces
que nadie se atrevió a enseñarte.
Aquí ando, vulnerable.
Preguntándome: ¿en qué momento se vuelve fácil vivir?
La verdad últimamente
respirar se volvió difícil,
vivo imaginando,
imaginando mil excusas de ¿por qué?
O dando,
dándome mil razones ¿de qué?
Buscando algo, y no se bien que,
algo pa' justificar
que estar lejos me pone el cerebro al revés,
el corazón no se siente bien,
la mente empieza a retroceder
y el alma siente envejecer.
Aquí estoy, temblando.
Preguntándome: ¿qué hacemos aquí?
Aquí... "en casa",
una casa que no es casa sin ti,
solo es un lugar donde dormir,
un espacio para esconderse del frío,
una guarida donde seguimos perdidos.
Aquí voy... otra vez
pensando en la nada de ayer,
esa nada que fue mi todo
alguna vez,
ese todo que nos dejó rotos
una y otra vez,
y otra vez,
y otra vez,
y otra. ¿lo ves?
Dando más vueltas que un trompo,
en un tira y encoje como un yoyo.
Aquí estoy, deshabitada.
Preguntándome: ¿qué puedo hacer por mí?
Se aguan mis ojos,
lágrimas salen,
se escurre la fe,
se seca la vida,
el alma arde,
y yo no sé qué hacer,
solo me dejo caer,
no hay mucho que decir,
me dejo llover,
quizás una estrella en el cielo
o tal vez un atardecer,
deseando las risas de ayer
y los abrazos en el anochecer.
Ser una nube flotante,
o solo conciencia inefable.
Aunque seamos despedidas andantes,
intentando olvidarse,
ocultarse es delirante
como los deseos fugaces
que nadie se atrevió a enseñarte.
Aquí ando, vulnerable.
Preguntándome: ¿en qué momento se vuelve fácil vivir?
La verdad últimamente
respirar se volvió difícil,
vivo imaginando,
imaginando mil excusas de ¿por qué?
O dando,
dándome mil razones ¿de qué?
Buscando algo, y no se bien que,
algo pa' justificar
que estar lejos me pone el cerebro al revés,
el corazón no se siente bien,
la mente empieza a retroceder
y el alma siente envejecer.
Aquí estoy, temblando.
Preguntándome: ¿qué hacemos aquí?
Aquí... "en casa",
una casa que no es casa sin ti,
solo es un lugar donde dormir,
un espacio para esconderse del frío,
una guarida donde seguimos perdidos.
Aquí voy... otra vez
pensando en la nada de ayer,
esa nada que fue mi todo
alguna vez,
ese todo que nos dejó rotos
una y otra vez,
y otra vez,
y otra vez,
y otra. ¿lo ves?
Dando más vueltas que un trompo,
en un tira y encoje como un yoyo.
Aquí estoy, deshabitada.
Preguntándome: ¿qué puedo hacer por mí?
Se aguan mis ojos,
lágrimas salen,
se escurre la fe,
se seca la vida,
el alma arde,
y yo no sé qué hacer,
solo me dejo caer,
no hay mucho que decir,
me dejo llover,
con tanto que sentir,
me dejo romper,
solo me queda escribir.
Y resistir.
Suspirar.
Y respirar.
Recordar.
Y aguantar.
Aquí ando en madrugada,
inevitablemente extraviada.
Preguntándome: ¿en qué me equivoqué?
Inmortalizando,
mil momentos menos.
Y anotando,
mil motivos más.
Tratando de hallar algo,
algo pa' justificar que,
justo aquí,
me cuesta estar.
La duda toma el control.
Observando.
Noto que tenemos
cielo e infierno, dentro.
Carcomiendo los afectos.
Calcinando los recuerdos.
¿Atrapándonos o liberándonos?
No podría asegurarlo.
Pero están ahí. Y aquí.
Manteniéndonos incrédulos.
Mientras yo,
voy estallando en medio de ello.
Preguntándome: ¿hemos sido felices en realidad?
Suena esa canción,
que me hace pensar
en las cosas que no hice,
cosas que no dije
pero cosas que sentí,
esa canción que dice que
no importa el tiempo,
porque
ni el universo, ni el espacio,
ni el planeta, ni el tiempo
son tan grandes para ocultar
el remolino de emociones
donde me sumerjo.
Dándome cuenta
que a veces
la felicidad también es
escuchar una canción
que te mueva por dentro.
Aquí estoy.
Ahogada en sentimientos.
Preguntándome: ¿cuántas veces se puede empezar de cero?
Planeando,
mil disculpas
O echándome
mil culpas
pa' justificar que siempre
podemos volver hacerlo.
Ya no preocupa fallar,
preocupa no encontrar.
O no saber buscar.
Pero ¿qué es lo que buscamos?
Somos soñadores,
la vida es fluctuante,
el mundo es indeciso,
y nuestra mente cambiante.
Quizás,
el único sentido
para existir
sea desaprender lo aprendido,
me dejo romper,
solo me queda escribir.
Y resistir.
Suspirar.
Y respirar.
Recordar.
Y aguantar.
Aquí ando en madrugada,
inevitablemente extraviada.
Preguntándome: ¿en qué me equivoqué?
Inmortalizando,
mil momentos menos.
Y anotando,
mil motivos más.
Tratando de hallar algo,
algo pa' justificar que,
justo aquí,
me cuesta estar.
La duda toma el control.
Observando.
Noto que tenemos
cielo e infierno, dentro.
Carcomiendo los afectos.
Calcinando los recuerdos.
¿Atrapándonos o liberándonos?
No podría asegurarlo.
Pero están ahí. Y aquí.
Manteniéndonos incrédulos.
Mientras yo,
voy estallando en medio de ello.
Preguntándome: ¿hemos sido felices en realidad?
Suena esa canción,
que me hace pensar
en las cosas que no hice,
cosas que no dije
pero cosas que sentí,
esa canción que dice que
no importa el tiempo,
porque
ni el universo, ni el espacio,
ni el planeta, ni el tiempo
son tan grandes para ocultar
el remolino de emociones
donde me sumerjo.
Dándome cuenta
que a veces
la felicidad también es
escuchar una canción
que te mueva por dentro.
Aquí estoy.
Ahogada en sentimientos.
Preguntándome: ¿cuántas veces se puede empezar de cero?
Planeando,
mil disculpas
O echándome
mil culpas
pa' justificar que siempre
podemos volver hacerlo.
Ya no preocupa fallar,
preocupa no encontrar.
O no saber buscar.
Pero ¿qué es lo que buscamos?
Somos soñadores,
la vida es fluctuante,
el mundo es indeciso,
y nuestra mente cambiante.
Quizás,
el único sentido
para existir
sea desaprender lo aprendido,
dejar de buscar lo perdido.
Y aprender a equivocarse
aunque la mayor parte
del tiempo
seamos unos putos cobardes.
Totalmente innegable.
Preguntándome: ¿en qué fallé?
Después de explotar la burbuja,
salimos volando
en destinos opuestos,
aunque,
nunca serán suficientes kilómetros
porque
somos causa y efecto.
Risa fría, ansías tardías,
melodía vacía, escasa energía,
memoria aleatoria,
sonrisa rota,
salvavidas llega,
porfa,
que estoy melancólica.
Preguntándome: ¿verdaderamente se puede olvidar?
Intentando aceptar
que realmente
no somos los de antes.
Deseando
que estés en calma,
que te acaricies el alma,
que no te falten las ganas.
Que la marea no sea tan alta,
y que no te ahoguen las lágrimas.
¿El olvido es sanar lo dolido?
o ¿encontrar lo perdido?
Aquí vamos de nuevo,
desapareciendo.
Preguntándome: ¿cómo algo bonito puede acabar en desastre?
Vuelvo a mirar a mi alrededor
y me doy cuenta que
nada es perfecto,
ni eterno,
aunque eso no evita que
no me arañen los recuerdos,
extraño aquel abrazo tibio,
cuando más de mil veces
nos protegimos,
los memes reídos,
los chistes, los ruidos,
las lluvias, tristezas,
y al final, lo entiendo:
“la tinta en la piel
y en el alma,
no se borran con distancia”.
Rebuscó en mi archivo
las notas de voz
aunque la mayor parte
del tiempo
seamos unos putos cobardes.
Totalmente innegable.
Preguntándome: ¿en qué fallé?
Después de explotar la burbuja,
salimos volando
en destinos opuestos,
aunque,
nunca serán suficientes kilómetros
porque
somos causa y efecto.
Risa fría, ansías tardías,
melodía vacía, escasa energía,
memoria aleatoria,
sonrisa rota,
salvavidas llega,
porfa,
que estoy melancólica.
Preguntándome: ¿verdaderamente se puede olvidar?
Intentando aceptar
que realmente
no somos los de antes.
Deseando
que estés en calma,
que te acaricies el alma,
que no te falten las ganas.
Que la marea no sea tan alta,
y que no te ahoguen las lágrimas.
¿El olvido es sanar lo dolido?
o ¿encontrar lo perdido?
Aquí vamos de nuevo,
desapareciendo.
Preguntándome: ¿cómo algo bonito puede acabar en desastre?
Vuelvo a mirar a mi alrededor
y me doy cuenta que
nada es perfecto,
ni eterno,
aunque eso no evita que
no me arañen los recuerdos,
extraño aquel abrazo tibio,
cuando más de mil veces
nos protegimos,
los memes reídos,
los chistes, los ruidos,
las lluvias, tristezas,
y al final, lo entiendo:
“la tinta en la piel
y en el alma,
no se borran con distancia”.
Rebuscó en mi archivo
las notas de voz
con las que nos reímos,
revivo como nos apoyamos
después de bajonearnos,
releo aquellos mensajes de ánimos
después de un día de llantos,
veo fotos de aquellos cafés
después del trabajo,
las salidas en el Transmilenio
después de perdernos,
y nuevamente, agradezco
por el tiempo vivido,
por quedarte,
y por recorrer el camino.
Preguntándome: ¿habrá alguien por ahí que se sienta así?
Como fuera de foco,
confundido,
incompleto,
solo,
indefenso,
con ganas de regresar el tiempo,
o salir corriendo,
arrepentido,
sin historia
pero con memoria.
Con la vida rota
y la risa floja.
Alguien que se sienta así:
rodeado de gente
pero sin nadie que escuche realmente,
desconocido, sin amigos, perdido.
Preguntándome: ¿por qué paramos el vuelo?
Suspirando con tristeza,
extrañando las formas raras
que me hacían sentir dispuesta.
Esperando el despegue,
porque el tren ya se fue
sin eje...
porque no hay estación
donde no te espere,
porqué sigo siendo
fiel creyente...
de los nuevos comienzos,
de los perdones,
después de bajonearnos,
releo aquellos mensajes de ánimos
después de un día de llantos,
veo fotos de aquellos cafés
después del trabajo,
las salidas en el Transmilenio
después de perdernos,
y nuevamente, agradezco
por el tiempo vivido,
por quedarte,
y por recorrer el camino.
Preguntándome: ¿habrá alguien por ahí que se sienta así?
Como fuera de foco,
confundido,
incompleto,
solo,
indefenso,
con ganas de regresar el tiempo,
o salir corriendo,
arrepentido,
sin historia
pero con memoria.
Con la vida rota
y la risa floja.
Alguien que se sienta así:
rodeado de gente
pero sin nadie que escuche realmente,
desconocido, sin amigos, perdido.
Preguntándome: ¿por qué paramos el vuelo?
Suspirando con tristeza,
extrañando las formas raras
que me hacían sentir dispuesta.
Esperando el despegue,
porque el tren ya se fue
sin eje...
porque no hay estación
donde no te espere,
porqué sigo siendo
fiel creyente...
de los nuevos comienzos,
de los perdones,
de los encuentros,
aunque parezca demente.
Preguntándome: ¿de qué vale ser fuerte??
Me aturdo otra vez,
hice la última llamada
y no sé
si por buena
o mala suerte
pero gracias,
por no contestarme,
evidentemente...
quería escucharte,
luego te veo
sonriendo como antes
aunque diferente
y con mirada distante.
Hacerse el fuerte
solo sirve para perder gente.
Permanentemente.
Preguntándome: ¿qué será de mí?
Vuelvo a meditar sobre:
¿qué hubiera sido sí nunca me fuera ido?
¿te quedaste tú o me fui yo?
¿la culpa es nuestra
o del dictador llamado destino?
¿Qué hubiera sido
sí hubiésemos tenido más valor?
¿Nos recordó el olvido?
¿Nos olvidó el recuerdo?
¿Se nos perdió el amor?
¿Nos perdimos por temor?
No encuentro reencuentro,
ni tiempo.
tampoco recursos
para terminar este discurso.
Porque hay preguntas
que sencillamente
por más que intente
nunca tendrán
"respuesta correcta".
aunque parezca demente.
Preguntándome: ¿de qué vale ser fuerte??
Me aturdo otra vez,
hice la última llamada
y no sé
si por buena
o mala suerte
pero gracias,
por no contestarme,
evidentemente...
quería escucharte,
luego te veo
sonriendo como antes
aunque diferente
y con mirada distante.
Hacerse el fuerte
solo sirve para perder gente.
Permanentemente.
Preguntándome: ¿qué será de mí?
Vuelvo a meditar sobre:
¿qué hubiera sido sí nunca me fuera ido?
¿te quedaste tú o me fui yo?
¿la culpa es nuestra
o del dictador llamado destino?
¿Qué hubiera sido
sí hubiésemos tenido más valor?
¿Nos recordó el olvido?
¿Nos olvidó el recuerdo?
¿Se nos perdió el amor?
¿Nos perdimos por temor?
No encuentro reencuentro,
ni tiempo.
tampoco recursos
para terminar este discurso.
Porque hay preguntas
que sencillamente
por más que intente
nunca tendrán
"respuesta correcta".
"Hay personas que por más que quieras, no se recuperan, ni te recuperan".
Para culminar:
"La vida es una, aprende a vivir con tus cicatrices, no te martirices;
el tiempo es corto, no lo desperdicies".
-.Aksu.


🥺🌻
ResponderBorrar