Olas en el cielo. 🌊

Era como una planta marchitándose en un bosque oscuro y seco.
Era como una planta esperando algún rocío.
Era como una planta llena de malezas, casi seca.
Era como una planta en el desierto del olvido, muriendo de frío.
Y entonces apareciste, me abrazaste con bondad e ingenuidad.
Me hablaste con delicadeza y derribaste mi impaciencia.
Y entonces lo supe.
Supe que “Si soy una planta, tú eres mi fotosíntesis”.
Y cuando no estás,
te busco a mi alrededor, como un girasol buscando el sol.

Era como una rosa escondida entre espinas.
Como un clavel con veneno en la piel.
Era como una orquídea sumergida en lejanías.
Como un cactus sin compañía.
Y entonces, te acercaste con sonrisa tierna.
Me tocaste el corazón, sin temor.
Y entonces lo entendí.
Entendí que: “Si yo soy una flor, tú eres el abono en mi interior”.
Y te quiero a mi alrededor como un picaflor.

Me dedique a creer por muchísimo tiempo que era de hielo,
me hicieron creer por varios años que era de piedra,
insensible y terca.
Me acostumbre a creer que los sentimientos no valían la pena,
me creí ruda cuando en realidad estaba rota,
me creí piadosa cuando en realidad solo dejé que me hirieran.
Pero nunca supieron,
no se detuvieron,
nunca se dieron cuenta que el corazón también se alimenta,
con caricias, detalles y paciencia,
nunca notaron que hablar es lo que te acerca.
Por eso yo, agradezco tu presencia.

Me enseñaste a amar los grises,
a entender que las nubes no son pasajeras,
que, aunque cumplan un ciclo,
siempre están, sin que las vea.
Aprendí a llover sin que doliera,
a navegar sin que me hundiera.
Calmas mi alma en guerra,
anclas mi vida a la verdad,
me das fuerza cuando estoy indefensa.
Contigo no tengo que fingir, no tengo escudos,
me das ganas de presumirte, de aquí a Neptuno.
Te agradezco por alumbrarme en las tinieblas,
y te agradezco más,
por derretir el témpano que llevaba en el pecho.

La verdad, voy a ser sincera,
yo amaba lo fugaz,
eso de quererse “un ratico y ya”.
Y lo fugaz es bonito.
Pero lo duradero es más lindo.
Lo duradero es para las almas que quieren cuidarse
aun sabiendo que el "para siempre" les queda grande.
Por eso contigo quiero más que un ratico,
contigo quiero diciembre en la casa de tu abuela,
y semana santa recorriendo carreteras,
contigo quiero contar estrellas
y cuidarte cuando el alma te duela,
me mostraste lo eterno,
y sé que dudas, porque a veces me disperso.
Pero no te miento.
Te estoy dando todo, aunque parezca poco,
aunque hable mucho y te bese menos,
aunque escriba bastante y mi tiempo sea corto.
Quiero que nos hagamos perpetuos,
florecer en cada amanecer,
hasta envejecer.

Con mucho amor y respeto te digo:
Aférrate a mí, que no te dejare caer.
Toma mi mano, sin miedo a perder.
Te habitaré, sin poseer.
Permaneceré, sin retroceder.
Contigo no me importa el ayer,
porque tu calorcito me hace enloquecer.
Me haces querer solucionarlo todo,
sin necesidad de mandarlo al demonio.

Siempre llega alguien que te enseña a no jugar con fuego,
y sé que detestas mi frase “Vengo del infierno”.
Pero no te lo digo para que sientas que,
por eso, me quedo,
o que me conformó con esto,
porque no. No es así.
Es simplemente una forma de decirte
que también “soy fuerte”,
que ya he sufrido suficiente
y que no es lo que deseo para ti,
porque yo no pienso volver ahí...
Es mi forma de decirte "cuidémonos ahora y aquí",
disfrutemos las horas,
estemos sin importar mucho que suceda luego.

Me encanta cuando cantas mi canción favorita.
Adoro cuando cocinas y me besas la barriguita.
Las palabras que inventamos, los viajes que planeamos,
el sube y baja que es conocernos.
Sin presión de mostrar los defectos.
El huracán de amarnos.
Y de repente, me vi feliz
porque después de un día de mierda,
estabas tú ahí, bajo mis sábanas,
haciéndome reír, ayudándome a dormir.
Y para mí, ese empezaba a ser el edén, pero no,
hoy después de 365 días confirmo
que el verdadero paraíso somos tú y yo.
En conjunto y juntos.
Haciendo amor. Manteniendo paz. Creando sueños.

Me quedo contigo porque no te importo que estuviera rota,
porque no juzgaste mis cicatrices.
Me quedo contigo porque disminuyes mi inseguridad,
porque no te niegas a volar.
Me quedo contigo porque no intestas desaparecer heridas,
solo las besas y evitas que crezcan.
Me quedo contigo porque, al fin y al cabo,
el amor debe ser orgánico (“y orgásmico”).
Y tú me das ambos,
porque en la brújula del amor, tú eres mi norte, mi dirección.

Para terminar, desde que salí de mi ciudad natal
no me había sentido a salvo en ningún lugar.
No había encontrado un lugar seguro,
hasta que un 1ero de Enero
aterrice en tu regazo.
Vivo en la Av. Alemania actualmente,
y la vista del lugar, es la verdadera ganancia,
insuperable, mi nueva burbuja de paz,
pero en realidad, casi no habito ese lugar.
Porque tú, eres mi verdadera casa acá.

Me gustas más que el olor a lluvia.
Y un poquito más que el mocca por la mañana.
La cama se hace gigantesca en tu ausencia,
pase de no poder dormir contigo,
a buscarte de madrugada
para pegarte mis pies fríos.
Me gustas más que comer.
Me gustas más que leer.
Me gustas tanto que me asusta.
Pero me gusta, que me gustes.
Gracias por llegar a tiempo,
y hacerme plantar raíces.

Gracias por quitarme el miedo y no las alas,
cuando me abrazas es como si mi alma flotara.


Estar contigo es como sentir las olas, pero en el cielo.
-.Aksu.

Comentarios

  1. Mierda... es demasiado bello, se siente tanto tanto tanto... gratitud infinita a tus letras, implícita e innegablemente eres mi poeta favorita.
    Agradecido (desde la primera vez que te leí).

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares