A mi yo del mañana. (Guía para seguir siendo tú).
Que lo primero sea siempre el amor propio, y lo segundo la verdad. De tercero respetar y de cuarto la humildad.
No dejes de atrapar atardeceres. Escribe más. Si estás triste, si estás feliz, si estás enojada, si estás en el medio, si estás afuera o dentro, si estás presente e incluso ausente, escríbelo todo, no te guardes nada. Sácalo de adentro. Muéstraselo al resto.
Lo quinto es dar perdón (más a ti, que al resto). De sexto mejorar la comunicación. De séptimo toma más agua, lo octavo vuelve a leer un libro al mes.
Sigue riéndote de lo que te duele y verás que menos hiere. No te asustes por envejecer, haz las preguntas que quieras hacer, hallarás más respuestas en tu ser que en el exterior, no dejes entrar al miedo porque contamina los sueños.
Que lo noveno sea escuchar más y juzgar menos, de décimo preocúpate menos y duerme más. Décimo primero cuidar a los más pequeños, décimo segundo ayuda al que puedas sin descuidarte.
Eres color y luz. Eres viento y fuego. Eres magia y melodía. Acepta y acéptate. Intenta crecer y aléjate lo más que puedas de los que no te dejan ser. Cree, cree mucho, aunque no lo puedas ver. Cree en ti, y en lo que sientes. Cree y crea.
Décimo tercero construye sueños, décimo cuarto lo superficial es insignificante ante las maravillas del alma. Décimo quinto no te compares con el resto, décimo sexto respira profundamente cuando necesites aclarar tu mente.
Jamás, léelo bien: JAMÁS vuelvas a pedir que te quieran. Perdónate y sanaras, valora y volverás a amar. Asume tus consecuencias. No te vuelvas esclava del corazón, haz un equilibrio con la razón.
De décimo séptimo sigue emprendiendo y aprendiendo. Décimo octavo debes ser más puntual, décimo noveno hazle caso a tu consciencia sin evadir lo que el alma sienta.
Persigue lo que te da paz, aférrate a quien logre el frío apaciguar. Ancla tu vida a la calma. No te lo tomes todo en serio, ni personal, no todo lo puedes controlar. Y felicítate también por lo que no puedes lograr.
De veinte hazte 100 tatuajes, y veintiún veces lucha por lo que te mereces.
Nada es lineal, deja de buscar y encontrarás. La vida gira, da y quita; y los momentos los escoge el tiempo. Enciende una velita si te sientes apagar y opina solo si vas a ayudar. Disfruta los buenos sentimientos.
Veintidós: haz más amigos.
No sólo por rumbear o pal bochinche. Haz amigos reales. Crea lazos con gente capaz de apoyarte. Alguien que te brinde una mano cuando el mundo intente derribarte. Y... Siente afecto por todas las personas que creen en ti.
Veintitrés: cultiva la meditación.
No te cohíbas tanto en el amor, ni en el sexo. Sigue besando despacio, a ojos cerrados y abrazos lentos. Camina más. Vive el hoy que el futuro capaz no llegará. Y deja de coleccionar despedidas.
Veinticuatro: vive sin religión.
Desecha los arrepentimientos, no dejes morir tu bondad y alimenta la solidaridad. Se agradecida, con el universo, con el oxígeno y la vida. Vive tranquila, equivocarse no es el fin de la vida.
Veinticinco: el éxito y la sabiduría van más allá de los títulos académicos.
Conoce París y Tel Aviv. No dejes de bailar, ni de volar. No huyas del dolor, acéptalo. Ama tus cicatrices tanto como tus raíces. Sigue creyendo en las miradas, en las estrellas, en lo eterno, en lo infinito, en lo bonito.
Veintiséis: deja de huir del compromiso.
Ya no tomes el camino fácil. Sé más afectiva con los seres que te llenan la vida. Sigue leal. Confía. No dejes de ayudar, ni ayudarte. Los rotos también aman, merecen apoyo y oportunidades. Las cicatrices son medallas. Y si, métele el dedo a la yaga. Los raros portan la magia.
Veintisiete: tú eres tu buena suerte.
No te ahogues en dudas, porque las dudas siempre cambian como las circunstancias. El amor no debe tener límites. La comprensión no es una obligación. Sé más empática. No vuelvas a cortar tus alas, vuela, sin importar que te caigas.
Veintiocho: No pierdas tiempo pensando ni planificando futuros.
El "nunca" no existe y el "siempre" es hoy. Termina de escribir ese libro. O empieza otro. Y otro. Y otro. Trata de viajar más. Vuelve a soñar. Recuerda, pero no te culpes. Agradece, pero nada debes. Las pesadillas tampoco son reales. La música es tu gasolina.
Veintinueve: dejar de ser tú por otro, es muy peligroso.
No guardes rencor a quien te lastima. Canta a todo pulmón, en el carro, en el baño o en el ascensor. Borra de la memoria el pasado que no suma, aprecia el presente sin medida. Huele más flores. Y enamórate. Por favor: ¡enamórate mil veces!
Treinta: Viaja con poco en la mochila.
La culpa nunca es de cupido, ni del amor. Aprecia que el tiempo vuela. Ríe. Llora. Diviértete, pero no te permitas volver a dudar de ti. Si crece la marea, tú ponte ligera, suelta lo que pesa y muévete rápido a la orilla. Si te sientes ahogar, detente un poco, respira y no te rindas.
PD: Te va a gustar más el café. Conoce nuevos cielos. Siempre hay alguien que te regala un par de alas. Motivar a otros es tu motivación. No puedes volver a perder las ganas.
Recuerda: No importa cuánto tiempo demoran en cerrar las heridas, después que cierran, tú siempre brillas.
No dejes de atrapar atardeceres. Escribe más. Si estás triste, si estás feliz, si estás enojada, si estás en el medio, si estás afuera o dentro, si estás presente e incluso ausente, escríbelo todo, no te guardes nada. Sácalo de adentro. Muéstraselo al resto.
Lo quinto es dar perdón (más a ti, que al resto). De sexto mejorar la comunicación. De séptimo toma más agua, lo octavo vuelve a leer un libro al mes.
Sigue riéndote de lo que te duele y verás que menos hiere. No te asustes por envejecer, haz las preguntas que quieras hacer, hallarás más respuestas en tu ser que en el exterior, no dejes entrar al miedo porque contamina los sueños.
Que lo noveno sea escuchar más y juzgar menos, de décimo preocúpate menos y duerme más. Décimo primero cuidar a los más pequeños, décimo segundo ayuda al que puedas sin descuidarte.
Eres color y luz. Eres viento y fuego. Eres magia y melodía. Acepta y acéptate. Intenta crecer y aléjate lo más que puedas de los que no te dejan ser. Cree, cree mucho, aunque no lo puedas ver. Cree en ti, y en lo que sientes. Cree y crea.
Décimo tercero construye sueños, décimo cuarto lo superficial es insignificante ante las maravillas del alma. Décimo quinto no te compares con el resto, décimo sexto respira profundamente cuando necesites aclarar tu mente.
Jamás, léelo bien: JAMÁS vuelvas a pedir que te quieran. Perdónate y sanaras, valora y volverás a amar. Asume tus consecuencias. No te vuelvas esclava del corazón, haz un equilibrio con la razón.
De décimo séptimo sigue emprendiendo y aprendiendo. Décimo octavo debes ser más puntual, décimo noveno hazle caso a tu consciencia sin evadir lo que el alma sienta.
Persigue lo que te da paz, aférrate a quien logre el frío apaciguar. Ancla tu vida a la calma. No te lo tomes todo en serio, ni personal, no todo lo puedes controlar. Y felicítate también por lo que no puedes lograr.
De veinte hazte 100 tatuajes, y veintiún veces lucha por lo que te mereces.
Nada es lineal, deja de buscar y encontrarás. La vida gira, da y quita; y los momentos los escoge el tiempo. Enciende una velita si te sientes apagar y opina solo si vas a ayudar. Disfruta los buenos sentimientos.
Veintidós: haz más amigos.
No sólo por rumbear o pal bochinche. Haz amigos reales. Crea lazos con gente capaz de apoyarte. Alguien que te brinde una mano cuando el mundo intente derribarte. Y... Siente afecto por todas las personas que creen en ti.
Veintitrés: cultiva la meditación.
No te cohíbas tanto en el amor, ni en el sexo. Sigue besando despacio, a ojos cerrados y abrazos lentos. Camina más. Vive el hoy que el futuro capaz no llegará. Y deja de coleccionar despedidas.
Veinticuatro: vive sin religión.
Desecha los arrepentimientos, no dejes morir tu bondad y alimenta la solidaridad. Se agradecida, con el universo, con el oxígeno y la vida. Vive tranquila, equivocarse no es el fin de la vida.
Veinticinco: el éxito y la sabiduría van más allá de los títulos académicos.
Conoce París y Tel Aviv. No dejes de bailar, ni de volar. No huyas del dolor, acéptalo. Ama tus cicatrices tanto como tus raíces. Sigue creyendo en las miradas, en las estrellas, en lo eterno, en lo infinito, en lo bonito.
Veintiséis: deja de huir del compromiso.
Ya no tomes el camino fácil. Sé más afectiva con los seres que te llenan la vida. Sigue leal. Confía. No dejes de ayudar, ni ayudarte. Los rotos también aman, merecen apoyo y oportunidades. Las cicatrices son medallas. Y si, métele el dedo a la yaga. Los raros portan la magia.
Veintisiete: tú eres tu buena suerte.
No te ahogues en dudas, porque las dudas siempre cambian como las circunstancias. El amor no debe tener límites. La comprensión no es una obligación. Sé más empática. No vuelvas a cortar tus alas, vuela, sin importar que te caigas.
Veintiocho: No pierdas tiempo pensando ni planificando futuros.
El "nunca" no existe y el "siempre" es hoy. Termina de escribir ese libro. O empieza otro. Y otro. Y otro. Trata de viajar más. Vuelve a soñar. Recuerda, pero no te culpes. Agradece, pero nada debes. Las pesadillas tampoco son reales. La música es tu gasolina.
Veintinueve: dejar de ser tú por otro, es muy peligroso.
No guardes rencor a quien te lastima. Canta a todo pulmón, en el carro, en el baño o en el ascensor. Borra de la memoria el pasado que no suma, aprecia el presente sin medida. Huele más flores. Y enamórate. Por favor: ¡enamórate mil veces!
Treinta: Viaja con poco en la mochila.
La culpa nunca es de cupido, ni del amor. Aprecia que el tiempo vuela. Ríe. Llora. Diviértete, pero no te permitas volver a dudar de ti. Si crece la marea, tú ponte ligera, suelta lo que pesa y muévete rápido a la orilla. Si te sientes ahogar, detente un poco, respira y no te rindas.
PD: Te va a gustar más el café. Conoce nuevos cielos. Siempre hay alguien que te regala un par de alas. Motivar a otros es tu motivación. No puedes volver a perder las ganas.
Recuerda: No importa cuánto tiempo demoran en cerrar las heridas, después que cierran, tú siempre brillas.
-.Aksu.


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