Sobando cicatrices.

Hoy me puse a mirar fotos del pasado, pero fotos reales no fotos digitales (la tecnología no es tan buena a veces), se me aguaron un poco los ojos al abrir aquellos álbumes amarillentos y desgastados, pude palpar la felicidad de nuevo entre mis dedos, tanta alegría que me brindaron aquellos tiempos tan intensos. Donde no importaba si la vida era o no era torpe, importaba disfrutar del momento.

Me llene de tristeza al pensar en los que ya no están, unos porque ya no respiran y otros porque nos ha separado la misma rutina, sonreí por aquellos momentos tan divertidos, tan llenos de vida, quise llorar porque diciembre siempre me llena de nostalgia, de ganas de abrazar, de ganas de ver a los que hace tanto ya no veo, de ganas de echar todo el año atrás y volverlo a empezar.

Sin mucha premeditación me senté a vaciar una vez más aquí mis sentimientos, descubriendo que amar es lo único que nos acaricia por dentro. Hice mi lista de deseos para santa, y como este año saboree de cerca lo que es la soledad, le pedí que a todos los seres humanos les regalara compañía.  Que mantenga calientitos sus corazones para que no dejen de creer en el amor y por último que en este diciembre aleje de todos la desilusión.

Seguí mirando y quise repetir momentos chochando con la imposibilidad de que muchos de los protagonistas reflejados en aquellas fotos ya no se encuentran presentes en mi vida (al menos no de forma corporal). Se trepa el frio por la ventana y me quedo helada, llenándome de miedo por el futuro y viajando mentalmente al pasado, recordando que los diciembres eran distintos, quedaron algunas cosas pendientes como todos los años, y siento mucho que unos tengan que irse de este mundo para que otros aprendamos como vivir mejor.

Flaqueo mucho al extrañar los besos de la abuela, sus abrazos sublimes y singulares, aquellas galletas que metía al horno en esta época y que más nadie de la familia decidió aprender para algún día poderlas hacer; algunas noches le sigo hablando en secreto, le cuento que la casa no es igual sin ella, por suerte la encuentro siempre en el rincón de nuestro amor, le gradezco sus consejos y que de algún modo abogue por mí en el cielo.

“Otra vez siendo víctima del pasado” me dije, la verdad no tuve oportunidad de defenderme, solo deje que se acercara, me aplastara e hiciera lo que hacía falta. Estaba dispuesta a dejar que el dolor me rozara una vez más, y no es masoquismo, es aguante. Deseando estar cerca de los que no están y lejos de los que aquí están pero se olvidaron de abrazar.

Pienso en mis amigos del colegio, en esa etapa tan subversiva donde sentíamos que el mundo nos pertenecía, esa etapa donde estábamos llenos de ganas de experimentar, intentar, bailar, aprender, volar, soñar, querer, vivir sin pretender entender el destino. Pienso en mis amigos fallecidos, y me doy cuenta que la vida no es larga ni corta, “la vida es solo una”; por favor sé tú mismo, no pierdas tiempo planeando un futuro que ni si quiera tenemos.

Poco a poco la memoria me fue despedazando al mirar tantos recuerdos pasados, fotografías que me incitan a dejar de contener las lágrimas y desgarrarme completamente el alma, vibrando mucho con tantas emociones, desee perder la razón, pero no. Entendí que hay que vaciar las heridas para volver a llenarnos de nuevas fantasías.

Con ganas de comprarme un pasaje directico al ayer, o escapar a un sitio desconocido, decido dejar de mirar recuerdos para no seguir llenándome de deseos imposibles; pero ahí estaba, acordándome de todo, estancada en aquellos tiempos donde todo solía ser perfecto, ahogada en sentimientos reales, creando manipulaciones mentales para no caer más de la cuenta, me levanto de mi silla y me sorprendo al notar que el frío de hoy estas más impasible que mi alma y quema.

En esta época donde la felicidad siempre es interrumpida. No hago más que sobarme yo misma mis cicatrices, agradezco por los logros alcanzados, comprendo que no tenemos culpa por perdernos, no hay huecos para los reproches, reconozco lo saludable que es morir y revivir con cada herida. Y sobre todo encontrar las ganas para seguir intentando todo de nuevo. 

La felicidad nunca será completa mientras tengamos en el alma huecos que nadie llena. Acepta a la tristeza cuando se cruce en tu camino, ponte tu mejor vestido y sal a bailar 2 de cada 3 veces.


Cicatrices que se curan pero no cierran.
-.Aksu.

Comentarios

Entradas populares