Un pedacito de "eso".

Si… No podemos negarlo.
Nos gusta estar tranquilos.
Sin preocupaciones...
A quien no le gusta?
A todos nos gusta, estar bien de cualquier manera.
Sin ansiedades, sin inquietudes, sin molestias.

Pero todos también necesitamos amor.
Y el amor incluye en su contrato
(en las letras pequeñas que nadie lee)
Una dosis de:
Ansiedades, inquietudes y molestias…
(a las que no te puedes volver adicto)

Todos hemos soltado alguna vez el timón de nuestras vidas, lo soltamos y dejamos que la marea nos guíe, dejamos que alguien más lo conduzca, se lo confiamos al amor, teniendo la plena certeza de que nunca nos hará daño. Le entregamos el revolver a ese alguien que llego a sacarte del invierno en el que vivías convirtiéndolo todo en primavera. Pero un día cualquiera pasa lo que nunca pensamos, nos hunden el barco, nos apuntan con el arma, nos disparan, nos ahogan, nos causan el daño, nos lastiman, le echamos la culpa a cupido y nos volvemos rivales del único motor que nos hace sentir vivos. El amor.

Es un suicidio congelarse el alma e intentar sacar al amor de nuestras vidas, es un suicidio colocar armaduras en el pecho evitándole el paso al sentimiento, es un suicidio cerrar puertas y ventanas para vivir en las penumbras, es un suicidio reprimirse ilusiones, es un suicidio ocultar las sensaciones; es un suicidio volverse un fantasma andante, es un suicidio perder el tiempo en eso de “no volverse a enamorar”.
Lo digo más por mí, que por ti.

Sabes? De vez en cuando cada quien debe ahogarse y tragar un poco de agua para saber cuánto ama respirar. Cada quien necesita sentir el impacto de una bala en el pecho que te traspasa pero no te mata, todos necesitan tener grietas en el alma por donde se pueda escurrir el dolor. Cada quien necesita abrir los ojos o quedarse ciego en el intento de aprender amar. Y después de eso nos sumergimos en un "miedo emocional" (así lo llamo) a toda esa etapa reprimida de “no amar a nadie”. Pero amar es tan inevitable como la mismísima muerte.

Cuando menos lo esperas alguien se corroe en tu alma, alguien te fractura los huesos y despierta todo lo que tenías dormido en tu ser, como una bomba, no lo ves ni lo presientes, solo escuchas el BUM que te estremece de un solo golpe, el óxido en el que se mantenían tus sentimientos empieza a desaparecer y ya no quieres seguir con miedo, de un día a otro ya estás lleno de energía otra vez, energía buena, brillas. Y por más que quieras quitártelo de encima nunca logras hacerlo. Empiezan las sorpresas, las ilusiones, las esperanzas, el ajetreo en el pecho, las promesas, todo vuelve a nacer otra vez. Es necesario tener un pedacito de "eso" dentro de ti, vivo, latiendo, respirando, vibrando...

Haciéndote saber que si se puede detener el tiempo, que puedes volar sin necesidad de abordar un transporte aéreo, se pronosticaran millones de tormentas, huracanes, incluyendo rayos y centellas, habrán días en los que sentirás estar en las nubes, otros en los que sentirás estar en el infierno, otros en los que estarás como una loca, radiante, brincando, regalando luz, bailando… pero al final, otro día cualquiera despertaras, miraras atrás, quizás con nostalgia o con alegría, dirás que valió la pena y querrás repetir el proceso, renovar los momentos, revivir sentimientos, enfrentar nuevas guerras sin importarte si ganas o pierdes, querrás obtener más cicatrices que ayer.

No es pecado amar, ni entregarse, ni mucho menos romperse, no es pecado confiar, ni abrigarse, ni quererse, no es pecado cegarse, comprender, ni enamorarse, no es pecado sentir, acercarse, acariciarse, no es pecado decirse frases cursis al oído, dedicar canciones, o caminar tomados de la mano. No es pecado obsequiarse momentos, besarse, ni apreciar, no es pecado tropezarse, chocar, ni desarmarse…

Y justo entonces entenderás que el amor es un ciclo más de la vida, que no importa donde intentes esconderte, él siempre va a encontrarte y aspirarás sentirte de nuevo dentro de otra piel, fracturándose mutuamente todos y cada uno de sus huesos, sin importar la magnitud del terremoto anhelaras sentir los temblores otra vez, ansiaras obtener cicatrices en el ojo del huracán, como un loco desquiciado rasgándote el alma una vez más, desearas entregar el timón, te hundirán el barco y tragaras agua, darás el revolver una y otra vez, recibirás los impactos con una sonrisa en el rostro, sin dolor, te abrirán nuevas grietas, anhelaras que ese rayo llamado amor te parta en dos una vez más, y llámate masoquista por querer volver amar…

El único pecado es idealizar la eternidad y prohibirse amar.
Mientras sientas, nada estará perdido. Nunca.
Pocos han experimentado con certeza esa frase de Claudia Gray que dice que: “el amor mata o muere”…

Todos necesitamos rompernos, entregarnos, armarnos, y volver amar.
-.Aksu.

Comentarios

Entradas populares