La felicidad no se posterga.

Al final vale más ver sonreír a mamá que ir con tus amigos a tomar, vale más compartir un abrazo o hablar solo un rato con tu gente que estar pegado todo el día frente a tele, vale más enseñarle al pequeño de la casa a leer y a sumar ,que andar metido de cabeza en cada fiesta, vale más sentarte a ver la luna y drogarte con su luz que narcotizar tu salud, vale más experimentar la hermosura sobrenatural de un girasol que ingerir hierba para crear en un lugar mejor. Al final, valdrá mas decir un te quiero a tiempo, que haberlo callado por orgullo o por celos. Entenderás lo importante que es la lealtad, tener a alguien incondicional, apreciar lo necesario e importante que es tener un hombro donde recostar tu cabeza mientras lloras y gimoteas. Apreciar que te escuchen sin juzgarte, y que te abrecen sin pedirlo. Al final… valdrá más que te quieran por ser tú mismo.

Vale más descubrir los muchos gestos, echarse a andar y pensar en los recuerdos, alejarse de los pretextos, y llenarse la mente de objetivos o sueños. Descubrir de que estas hecho, dejar de vivir en incertidumbres porque el alma se llena con hechos, con hechos humildes, hechos buenos, hechos sinceros, hechos que hagan del mundo un lugar superior, hechos que te pongan grandote el corazón, hechos auténticos, que nazcan del amor, hechos con perdón, que te permitan una vida en total satisfacción, regala momentos que salgan del afecto y no pierdas el tiempo, que lo único que te llevaras de este universo es el bien que has hecho. Esos hechos son el tesoro que guardas en tu corazón y que aunque muchos quieran nadie jamás los dañará.

Te llenaran más tus actos con nobleza, que seguir presumiendo imprudencias. Las muchas veces que no juzgaste y solo bajaste la cabeza, serán la clave perfecta para enfrentarte a tu nueva senda. A tu manera, puedes ser despreocupado, indiferente, apático, pero sin hacer daño, porque nada material nos llevamos, solo cuenta el cariño que regalamos, la mente después que muere se vuelve luz y tu conocimiento será esparcido por el universo; pienso que cuando la gente muere, pesan el corazón y la razón, y del lado donde se incline tu balanza tomaran la decisión para tu reencarnación; porque las veces que perdonaste valen más que las veces que reclamaste, las veces que escuchaste y un buen consejo brindaste valdrán más que las veces que insultaste, las veces que entregaste sin necesidad de recibir algo a cambio, las veces en que la fe contagiaste. Al final las cosas que valen son las que no se pueden comprar, las cosas que sientes y no puedes tocar, las cosas que llevas dentro pero que nunca posees en realidad. Porque no eres dueño de nada, nada te pertenece, excepto las cosas que te llenan el espíritu y agrandan tu esencia en el planeta.

No te voy a decir que hay una edad precisa en la que todo lo entiendes, porque no lo sé, y tampoco sé si de veras sucede. Quizás yo este hasta mintiendo, pero nadie puede saberlo. Este cuento no va ser ni corto ni largo, va hacer lo suficientemente necesario para que cuando llegues, si es que llegas a la edad en la que tú todo lo comprendes, te tomes un segundo de tu tiempo, me pienses, y digas: “esa necia tenía razón”.

Pero no te preocupes, que eso no es lo que va hacerme sentir mejor. Me hará sentir mejor que de verdad te encuentres en ese proceso de “hacer el bien, sin mirar a quien” de valorar y amar el tiempo presente, no desperdiciar el “ahora” es de vital importancia y urgencia que lo entiendas. No tienes que asustarte pensando o anhelando esa edad, quizás nunca te llegue, o quizás a mí me llego precozmente. A lo mío, deberíamos llamarlo suerte, porque haberlo comprendido a los veinte y tanto no es normal entre la gente, he escuchado de humanos que se mueren sin percibirlo, y de otros que lo entienden después de viejos, cuando ya se les ha agotado el tiempo. Así que intuir joven solo me da ventaja ante muchos, o no, ventaja no. Vamos a llamarlo anomalía, tengo la anomalía de disfrutar de lo importante un poco más de tiempo que los demás. O tal vez sea una desventaja, pero cada quien lo siente a su manera.
Privilegiada no voy a llamarme, porque eso no es lo sustancial. Voy a llamarme... “anormal”.

Solo quiero que aprecien con el alma, dejen de buscar permanencia, y riquezas, cuando la felicidad está dentro, la mantienes durmiendo porque te preocupas por mantener todo en su sitio, hazle bulla, despierta tu felicidad, y no permitas que se vuelva a dormir nunca más. No esperes mirar atrás para darte cuenta, date cuenta que la historia puede tener el rumbo que tú quieras, no hay botón de retroceso, no hoy un botón de stop que te permita tomar un descanso, solo suelta y trata de aligerar el peso. Porque no hay aguja e hilo que cosan recuerdos, ni tienda donde puedas comprar un poco de tiempo. No hay manera de que recojas las palabras sueltas y las disculpas ayudan pero nunca sanan.

Hace algunos meses, estuve leyendo “la última estrella” de Rick Yancey, es un libro de ficción apocalíptica, en el halle una frase que dice: “A veces estas en el lugar equivocado, en el momento equivocado y lo que pasa no es culpa de nadie”. Podemos aplicar esta frase en varios contextos, explica que existen muchas cosas en la vida que quizás son inevitables, como podemos explicar también que a veces, el que sucedan ciertas cosas es de vital necesidad para tu vida, sean buenas o sean malas, son ineludibles. Pero cuando no eres feliz, toda la culpa va a recaer sobre ti, eso es lo único verdadero y eso, es por lo único que debes culparte, incluso puedes hasta condenarte por no ser feliz, porque eso no depende de nadie, solo depende de ti.

Al final, valdrá la pena llorar cualquier noche fría de año, pasar la tarde viendo como llueve y esa lluvia bendita limpia al mundo de tanta suciedad, si vale la pena vivir patas arriba, poner a remojar las penas hasta que se disuelvan, que el mundo piense que estás loco por vivir a tu manera, valdrá la pena brindar viendo las estrellas pidiéndole deseos a la luna llena, desplomarse de risa, regalar esperanzas, volverse tonto haciendo estupideces que te dan satisfacciones, valdrán más los besos que te dieron electricidad que los que diste por educación o necesidad. Palabras claves: La Importancia ya no será por jerarquía sino por alegría.


Al final, la vida se basa en más que llenarse los bolsillos, llenarse el alma.

-.Aksu.

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