Lo que pienso cuando no estas.
¿Por qué la almohada aconseja mejor que yo?
¿Por qué el café huele a ti?
¿Por qué las estrellas siguen
gritando que tú, y tú no escuchas?
¿Cómo alguien tan inteligente no
puede leer un corazón?
En la otra vida, ¿seremos menos
cobardes?
¿Qué haces con una persona que
solo ve lo peor de la persona con la que está?
La verdad, prefiero estar triste
sola, pero mis ojos te buscan, como un barco que navega perdido tratando de
hallar un faro que le muestre el camino a tierra. Te amo, y ni yo lo entiendo.
Entonces ¿por qué quiero que los demás lo entiendan?
Algunos soñadores serán aves sin
poder volar como los pingüinos, vivirán en el frio sin conocer el cielo, verán otras
flores, otros colores, sin estar exentos al peligro, y eso no es precisamente
algo malo. Me gustaría creer que todos luchan por no dejarse aplastar por esa
avalancha arrasadora llamada decepción, me gustaría aferrarme en que todos los
sentimientos algún día llegan a descongelarse.
Nunca he tenido “todo bajo
control” ni “todo en su lugar”, siempre me había sujetado al “mientras tanto”,
al “vamos yendo, vamos viendo”, pero de repente aparece una sonrisa mostrándote
una lista de posibilidades y haces hasta lo imposible por mejorar. No obstante,
la vida se encarga de que entiendas que con intentarlo no basta, y que a veces
amarse con el alma no alcanza. Nada en la vida es tan preciso como las
conexiones, aunque al final puede que en el tiempo no puedan mantenerse, se
estiran o se encogen, algunas se rompen, pero tranqui no desaparecen.
Igual existen los días donde no
dan ganas de escalar la montaña llamada vida, porque uno lee las noticias y no
le dan ganas ni de empezar la semana, pero las ignoramos para poder seguir de
forma “sana”, si, hay millones de cosas feas que pasan en el mundo que son
capaz de desmotivarnos, y nos hacemos los ciegos porque “somos seres fuertes”,
bah, la vida es breve y el cielo infinito; yo también quisiera hacerme la loca
cuando los sentimientos míos me ahogan, aunque ya no puedo, será la edad, la debilidad
o la madurez, llámenlo como quieran, pero gracias al demonio que me abrazó sin
permiso aprendí a escucharlos a ellos para poder estar en paz conmigo.
La noche no se quiere ir, ni yo
de ti, pero tampoco sé cómo quedarme ¿por qué me agota intentar quedarme? Quedarse
debería ser más fácil que irse. “Quédate con quien te quite el miedo a ser
sensible” publique en Twitter, los desastres también lloran me dice el espejo. Tengo
miedo de despertar un día y no extrañarte. O que nos encontremos bien estando
lejos. Tengo miedo de que tus sentimientos se despierten con otra, y alguien
abrace más que yo tu alma rota.
No sabemos nada del amor, aunque
lo sintamos muy adentro, solo vamos de espina en espina descubriendo donde ser
rosa. Vi a Adele en un video cantando bajo la lluvia y es otro tipo de magia. A
veces todo lo que necesitas para que el día termine bien es un abrazo apretado
y un besito en la frente.
Igual, no puedes llamar hogar a
un cuerpo que no te calma, no puedes llamar hogar a un lugar en el cual no encuentras
puntos medios donde hallar tu paz, un lugar deja de ser hogar si no tienes a
quien abrazar, un hogar deja de ser un lugar cuando se conectan las almas. No
puedes llamar hogar al silencio ensordecedor y aterrador de no saber cómo disminuir
y aclarar tu oscuridad.
Gracias por revivir y cuidar mi
lado sentimental, me gusta más tu alma que tu cara. “Hay que darle amor, al amor” publique en
Instagram. La soledad antes dolía, ahora abriga, supongo que ya somos amigas. Ojalá
alguien te recuerde a tiempo que puedes seguir sonriendo, que siempre
encuentres algo o alguien que te devuelva la fe. Volver a amar con el corazón
roto es una virtud que poseen pocos. Te di ganas de aprender a bailar y tú me
disté ganas de llorar.
¿Como hago para dormir sin tu abrazo?
Me extraño, ¿me gustaba como era yo
antes del daño?…
Hay un antes y un después de las
heridas, el dolor es un sentimiento espeluznante sino aprendes a darle la
vuelta y atender tus deterioros en existencia. Siempre que haya amor se puede
negociar el error, pero el error no debe ser traición…
Todos hemos sido de esos que quisieron rellenar las grietas
con alcohol, y al momento es efectivo, adormece el dolor, eleva la euforia,
olvidas el malestar, pero a la larga la tierra solo se nutre con agua. Al
principio parece solucionar el problema, pero al final los multiplica.
A estas alturas de la vida, sin
importar las razones, sin importar el género, uno ya entiende que el que es
infiel es porque le dio su gana, es solo responsabilidad del que lo hace, nunca
es culpa de la otra persona (pareja), porque antes de cagarse incluso encima de
su propia lealtad siempre tienen la opción de dejarle y no lo hacen, ¿por qué?
Por imbéciles…
Tu solo recuerda que, si no te
respetas a ti, tampoco lo hará el otro. Soy mi propia relación amor-odio. Me
estuve ahogando en un vaso de agua y tú lo seguías llenando.
Llorar de rabia, resulto alivio.
- Aksu.


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