Carta al mejor amigo 💌



Hola, amigo. Te preguntaras ¿por qué tarde tanto tiempo en escribirte? y la única respuesta que tengo para eso es que hasta ahora me doy cuenta de que necesito soltar esto, me intriga saber ¿dónde estás?, y ¿Cómo estás?, ¿hay buzones para cartas? ¿hay internet?, ¿sigues escuchando la música que nos encanta?, ¿Qué ha sido de ti en estos 10 años?

Por este lado del charco te seguimos extrañando, me tomo mucho tiempo asimilar que tendría que vivir así, muy muy lejos de ti, al principio estuve muy molesta, no sé si contigo, conmigo, o con eso que llaman destino, no sé si con la misma vida, con el cielo, con los demonios, o con la misma distancia que no deja que nuestros ojos se encuentren de nuevo; al parecer crecemos y asimilamos los dolores de otras formas… nunca entenderé las razones de nada, pues aquí me encuentro, tratando de hacer este dolor ligero.

No sé por dónde empezar, pues las cosas no es que van mal, pero aprendimos a navegar en calles desconocidas. Supongo que debo comenzar por las noticias buenas y una de ellas es que logre terminar la carrera en la universidad, imagino que vistes las fotos (me hubiese gustado que estuvieras cerca en ese momento) yo de toga y birrete negro, ¿Amigo recuerdas cuando pasábamos horas hablando e imaginando ese momento? - no te imaginas la euforia que me sentí aquel día, yo, que siempre he sido la fortachona del grupo, ese día estaba hecha de papel, y créanme que cuando digo papel, es de papel literal, me faltaba un poquito de agua y me desvanecía, me temblaban las piernas no sé si por la emoción o por los enormes tacones que escogí (todos saben que lo mío son más las converse), pero nada, no puedes ir a tu acto de grado con jeans ni mucho menos en zapatos deportivos, recuerda que son las fotos que guindan las abuelas en el centro de la sala para que todo el mundo las vea, por cierto, vi a tu abuela hace poco, dice que le haces mucha falta, que la casa jamás volvió a ser la misma sin ti.

No sé si sabías que eres mi mejor amigo, pero siento la necesidad de volver a recordártelo, sigues siendo mi mejor amigo, a pesar de todos estos kilómetros que separan nuestros cuerpos, estoy agradecida de habernos cruzado en la vida, las risas, las almas. Te darás cuenta que ya no soy la misma chiquilla que amaba andar de fiesta en fiesta solo emborrachándose, he cambiado, he cambiado muchísimo, se puede decir que también he crecido, pero me faltarían letras para describirlo, así que solo voy a decirte que ahora tengo un blog donde escribo mis desvaríos, aunque creo que eso no va a sorprenderte del todo, tú siempre lo supiste, puesto que era cuestión de tiempo que lo intentara, y te sonará raro pero esta distancia que se creó entre ambos fue impulso para lograrlo; - ¿recuerdas cuando leías algunas de mis letras y bromeabas diciéndole a otros que yo debía de ser la esposa de Paulo Coelho o la amante de Óscar Wilde? Jajaja me parto de risa cada vez que recuerdo eso, contigo siempre fui 100% yo, sabias que dormía como osa, y que cuando me emborrachaba lloraba como niña abandona por la vida, sabias que leía, sabias que la música era lo que nos acercaba, sin importar la lejanía.

Creo que llegó el momento de adelantarte algo de lo malo que ha pasado y pues es que el país entro en crisis, se puso tan mal que ni haberte graduado de licenciado te da para disfrutar, ay amigo, sentí que se quemaban mis sueños enloquecí cuando no supe cómo sobrellevarlo, supongo que tú lo sabrás por las noticias, venezolanos regados desde Argentina hasta Italia, desde entonces me persigue la palabra xenofobia, bueno una estupidez más de la humanidad, pero nada, tú sabes que nunca me freno, tuve que irme del país, y al principio fue terriblemente horrendo, aunque hoy en día puedo decir que encontré la tranquilidad que siempre he buscado, no pretendo preocuparte por eso, quisiera decirte que sigo siendo la misma yeruska fuerte de hace 10 años, pero la verdad es que no, la verdad es que se apagaron mis ganas de mantener a todo el mundo feliz.

Eh... a ver, que más contarte, ¿recuerdas cuando decíamos que íbamos a ser compadres y perdíamos una madrugada entera hablando de nombres para tu futura hija? Bueno, el conejo y María se casaron (y también se separaron), tuvieron una hija, nos hicimos compadres, la niña se llama Luna Sophie, acaba de cumplir 9 añitos, ahora mismo no estamos cerca, por todo el tema de la situación país. Ellos también se fueron. Te cuento que Samuelito esta gigante, y ahora tengo 3 sobrinos más que me llevan a la locura cuando están todos juntos.

Amigo ahora otra buena noticia: la chica con el corazón de hielo aprendió a amar, se volvió a enamorar, vivo con alguien que me enseña de paciencia, y refuerza mi lealtad, me gustaría que un día lo conocieras, me enamore de un corazón noble y lo mejor es que no le importa que pase días sin peinarme, jaja le estoy dando mi mejor versión, real y ya no corro cuando las cosas pintan fatal.

Siempre he querido preguntarte: ¿Por qué te fuiste así? no quiero distraerme reprochándote, pero es algo inevitable, necesito respuestas. ¿Sabes? A veces siento que te he extrañado tanto que mi alma llego a ese nivel tope de “no puedes extrañar más”. Quiero que sepas que yo te recuerdo todos los días de mi vida aunque ya no te escriba, quiero abrazarte y escucharte reír, volver a ser los niños de los viejos años, te fuiste tan lejos que no te veo ni en mis sueños, por mucho, mucho tiempo me mantuve odiando el día en que te fuiste aunque sé que no debía, pero el dolor era tan desgarrador que me sumergí en un pozo de oscuridad constante, tú distancia me causo una gran caída, tanto del humor, como del sentido de la alegría, de la Fe e incluso hasta del amor. Te amo. Siempre te lo dije cerca, no me cuesta escribirlo una vez más, estás tan dentro de mí que hasta un jodido plato de comida china nos acerca.

Si supieras… las canciones que siempre gritábamos ¿te acuerdas? las que solíamos cantar a todo pulmón, “nuestras favoritas”, las escucho cuando necesito encontrarte, es tan desesperante tener tanas ansias de escucharte y no hallarte, tus notas de voz siempre logran calmarme, recuerdo cuando las escuchaba y se me salían las lágrimas de tanta risa, pues ahora es distinto, con algunas me rio, pero casi siempre al oírlas duele, duele que estoy llorando por ti y no contigo. Llorar por ti, es tan inevitable como recordarte. Tú, eras ese pedacito de aventura e ingenio que me llenaba la vida de luz en los momentos turbios.

Te confesare que ahora duermo menos (entendí que la vida se pasa rápido y ya no quiero perder el tiempo durmiendo), pero cada noche de luna llena vivo buscando al conejo (ése que me presentaste un día) y le pido al cielo que no deje de aparecer, porque verlo me regala un poco de consuelo, lo estoy afrontando con fuerza y esmero; sin negarte nada confieso que sigo viviendo, riendo y bebiendo poco porque volví al entreno.

Amigo conocí la depresión y la ansiedad, durante una cuarentena eterna donde nadie se podía ver ni abrazar, no tenia ganas de reír, ni de vivir, pero se puede decir que lo superé. Pasé 5 años sin abrazar a mi mamaá y dolía tanto que creí que no lo iba a soportar, volví a Caracas pero no se sintió igual, las cosas en el país parece que empezaron a mejorar, volví a ver un Caracas-magallanes en vivo y la energía sigue siendo inexplicable. Te extraño amigo. No me canso de repetirlo.

Nosotros "Somos Millonarios" decíamos... ¿Recuerdas? y no hablábamos de dinero, ni de lujos. Éramos millonarios en lo que ya nadie tiene: buen humor, disposición, vibra buena, motivación, risas, positividad, humildad, alegría, fe y esperanza. Hablábamos de inventos que a muchos les parecían locuras, para nosotros eran sueños. Éramos el vivo ejemplo de que la gente es millonaria no por los bienes que posee sino por los momentos que comparte, por los amigos que tiene.

En estas noches tan nostálgicas y frías yo necesito una buena conversación con vos con una inyección de todo eso para festejar la vida, una vida que ya no tienes. Siempre presente viejo amigo. Te llevo en lo más profundo de mi alma, me convenzo de que ahora eres un ángel y que tu misión principal es cuidarme, me repito que puedes escucharme y por eso canto tus canciones favoritas al viento.

Deseo tanto reencontrarnos, y quedarnos a vivir en un abrazo eterno, aparécete, aunque sea en sueños, quiero que en pleno sueño nos tomemos algo, algo fuerte que me arda en la garganta y me caliente el alma, ojalá oírte decir que nunca quisiste irte y que también me echas de menos. Quiero que brindemos, por los viejos tiempo que no repetiremos, que brindemos por la corta vida que nos unió, por las próximas vidas que nos esperan juntos.

Que lloremos, sí, quiero que lloremos, porque tú siempre te hiciste el duro conmigo y yo contigo lloraba a moco suelto, ay, amigo mío, ya casi no lloro con nadie, al menos no por mi propia voluntad, me cuesta tanto aceptar esta realidad en la que no estás, pero prometo ser valiente. No hay consuelo que me calme este despecho, te lo juro. Te tendré eternamente en mi mente, día y noche, cuando llueva o cuando truene, con la vida derecha o al revés. Siempre.

Despertare alegre después de soñarte, y lo más seguro es que pase el día escuchándote. Esperando la siguiente oportunidad para volver a estar como antes. Le gritare tu ailoviu al cielo y que Dios bendiga nuestros momentos que fue lo mejor que pudiste dejarme. Deseo que de verdad exista un universo paralelo en el que los que están en el más allá puedan ver a los que están en el más acá, y si es así, siempre te andaré lanzando palabras, victorias, besos y versos, imaginando que estas en cualquier lugar con el corazón tranquilo.

Hay amigos que se van de tu vida antes de tiempo, aquellos que se entregan un último abrazo sin quererlo y te dejan medio desamparado, con una vida extraviada, a ese confidente que aún me escucha cuando hablo como una loca sola en el balcón, a ti amigo, que, aunque ya no te veo, siempre te pienso, a ese compañero fiel que me despegaron de la vida, pero no del alma, dejándome con un dolor interno del que aún no me recupero. Está carta es para ti. Siempre será un hasta luego.

Nunca sabré como despedirme de ti, ni en vida, ni en sueños, y mucho menos en versos…

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