¿Te quieres quedar?
Posiblemente estés
bebiendo y riendo
rodeado de gente
fumando un cigarrillo
o un porrito,
haciéndote el loco
para tratar de evitar
que entre en tu coco,
hablando elocuente
diciéndole a todos
que ahora eres diferente
porque andas con otro tipo gente,
pero por dentro indiferente
duro y frío,
como las piedras del río
triste y vacío
porque me nombran
y te da escalofríos.
Te apartas
al caer en cuenta
que en el fondo
me tienes presente
más en tu corazón que en tu mente,
aunque deseas con todas tus putas fuerzas
que me mantenga ausente.
Te muerdes el labio inferior
aprietas los dientes,
pides abrazos o te los robas
creyendo que eres más inteligente,
y que el sol puede detenerme.
Empiezas a escribir, te retuerces,
porque estos versos me tienen,
estas letras llevan mi nombre
pero decides ponerle “tiempo”
para no ser tan evidente.
Y ojalá los cielos me perdonen
y también tus otros amores,
porque inconscientemente
te dañe un par de relaciones.
Y ojalá la vida se equivoque
y el karma tampoco te toque.
Porque te quiero para mí, indefinidamente.
Posiblemente estés
riendo menos que ayer
pero recordando más que mañana.
Extrañando más que siempre
más a las risas que a la multitud
más a los bochinches que a la juventud,
mas a los caminos sin rumbos que a los logros obtenidos,
porque te hace sentir así,
como que estoy fuera de juego.
Enredado en la telaraña
saboreas la nostalgia
que no es dulce pero tampoco amarga,
aparentemente, ya nada te calma.
No admites que estas mal otra vez,
y lloras como un bebé,
bebes “para quitar el estrés”,
te sudan las manos,
se tambalean tus pies.
Tropiezas de nuevo,
todo es negro, me miras fijo,
notas que he vuelto,
caes al suelo,
te levantas y sales corriendo.
Como un niño en pleno recreo.
Huyendo.
¿Me tienes miedo?
Retrocedo un poco,
aún hay luz en tus ojos,
me quieres de vuelta, aunque duela,
porque sé que duele,
desear lo que hace mal, hiere.
¿Cariño no aprendiste nada del pasado?
Lloras. Ries. Te alejas.
Cantas, bailas, vas de fiestas.
Fumas, lees, te acuestas.
Trabajas, estudias, te involucras.
Amigos, familia, parejas.
Sexo, amor, películas viejas.
Música, comida, golosinas.
Alcohol, dolor, te dispersas.
Drogas, teléfono, televisión.
Hola. Y adiós.
Después lo aceptas,
te hundes en mi apariencia,
cómo sino pudieras esconderte
porque no es la primera vez,
estuve ahí, antes que todo y todos,
en esos recuerdos que te doblan desde la niñez,
en el miedo que a veces te da respirar,
en los errores que no puedes olvidar,
en las excusas que te inventas para no avanzar,
en esas ocasiones en las que todo reprochas,
como si fuera un pecado “palpitar”,
como si carcajear de verdad me va a alejar,
estoy ahí, después de todo y todos,
en los adiós que pronuncias con dolor,
en las traiciones de las personas que amas,
en el sangrado al romper una ilusión,
en las precipitaciones que rasgan,
aparezco de golpe, y suazzz,
te empapo sin interrupción
desde antes del 2017.
Sigo ahí, durante todo y todos,
en las lágrimas que contienes,
en las dudas que nunca resuelves,
en los dolores de barriga de tanta risa,
en la adrenalina de una nueva aventura.
Sé que aún no se acaba el presente,
deja que me quede, ya no me alejes,
me acerco mientras duermes
te repito en un susurro:
“lo nuestro es para siempre”.
Despiertas alegre,
y me apartas al notar
que cada segundo en tu cabeza
hace que el mundo desaparezca.
Pero es tarde querido
noche tras noche te he querido
te abrazo en silencio
sin hacer mucho ruido,
cuando no me haces caso
también me deprimo,
“¿sabes que eres mi favorito?”
te pregunto al oído.
Otra madrugada sin cerveza
Me ves y te templas,
¿Por qué tan nervioso?
ya me conoces,
he estado cerca,
siempre esperando,
incluso cuando no estas mirando,
estoy aquí, existiendo para ti,
existiendo por ti,
alimentándome de ti.
Me acerco de nuevo,
aferrada al encuentro
disfrazada de amistad,
te saludo: Hola, ¿Cómo estás?,
¿me das tu mano?
Dudas, sin parpadear
ahora que estamos frente a frente,
cuéntame ¿Dónde quieres estar?
no lo puedo recordar, me dices.
¿Me extrañaste? intento averiguar,
dices que no lo sabes,
caminamos en silencio
sin soltarnos la mano,
¿Te conozco de antes?,
¿Quién eres? ¿me viniste a ayudar?
me preguntas sin cesar.
Me rindo a tu ingenuidad,
toca decir la verdad:
Soy tu Ansiedad, te vine a buscar.
Preguntas ¿por qué?
con cara de querer saber,
intento mentir diciendo “todo estará bien”,
me sigues por curiosidad
porque mis palabras te dan seguridad.
Te arrastro a la oscuridad
y te muestro un nuevo hogar.
Siéntate en cualquier lugar,
ponte cómodo,
aquí no tienes que hacer nada
ni siquiera respirar.
¿Te quieres quedar?
Te sientas sin responder. Sin decidir, sin meditar.
Te quedas sin escoger. Sin luchar, sin afrontar.
Me miras sin entender. Sin suplicar, sin preguntar.
Accedes a mi voluntad. Sin luces para apagar.
-.Aksu.



😔❤️🩹🤗
ResponderBorrar