Corazones Leales ❤️🩹
Corrían los días grises de mayo, me ahogaban los días sin sol. Ese otoño con sabor a invierno que enfría hasta los sueños. Los doctores le dieron el alta, dijeron que eran sus últimos días, que la lleváramos a casa, la llenáramos de amor y disfrutáramos de ella, yo tenía 14 años, pero entendía bien a que se referían. A mi abuela se le estaba acabando la vida, y al saberlo, sentí como se me congelaba la mía.
Últimamente ella estaba sedada, casi no me reconocía. Verla
sin que me viera, dolía, me lastimaba profundamente. Me preguntaba: ¿Cómo
alguien que te ama tanto, podría olvidarte?, ¿Qué pasa con el amor después que
te olvidan? pero “hay cosas que en la vida nunca vas a comprender, que
igual van a suceder”.
En casa, trataba de estar muy cerca de ella, pero la mayor
parte del tiempo permanecía dormida. Mi padre decía que dormía porque le dolía,
y según él: “cuando duermes nada duele”. Entonces, ¿puedo dormir también? le
pregunte aquella vez, papá dijo que podía, pero que no debía, que apenas empezaba
mi vida. Entonces, ¿Qué hago papá?, ¿Cómo aguanto tanto dolor? papá dijo: no lo aguantes hijo. “No se puede
aguantar el dolor”, solo vívelo, llóralo, siéntelo, grítalo, súfrelo, pero no
lo aguantes, solo suéltalo como puedas porque el “dolor que no expresas te lastimara el
doble” hijo mío.
Mi abuela en uno de los días que despertó pidió visitar la
casa de campo de mis padres, es una casa pequeña que odiaba porque queda en un
pueblito lejano, donde no se puede hacer nada. Estaba enojado porque no
quería ir, pero me aterraba perder a mi abuela sin complacerla en lo último que
quería en su vida.
Antes de salir a la casa de campo le pregunte: ¿abuela
porque te gusta tanto la casa de campo?
Abuela: me gusta más estar contigo.
Yo: Si sé, pero yo estoy acá, contigo y sin embargo, tú quieres
que vayamos allá.
Abuela: Es que allá, puedo atrapar atardeceres.
Yo: ¿Atrapar atardeceres?, ¿Cómo así?
Abuela: Vamos Tom, no te vas a arrepentir.
Llegamos a la casa de campo a eso de las 3pm. La abuela dormía,
pidió que la despertaran para ver el atardecer.
Estábamos en el patio trasero sentados en sillas desplegables, faltaban
unos 15m para que el sol comenzara a apagarse.
¿Cómo se atrapan los atardeceres? Pregunte a la abuela
cuando despertó.
“A veces no puedes explicar algunas cosas Tom, solo tienes
que sentirlas”, dijo mi abuela.
Papá y mamá contaron anécdotas de cuando era más niño, y todos
reían, incluso mi abuela reía. Hacía mucho que no escuchaba sus risas, pero se me
quedo grabada esa melodía, y me encantaba, escuchar las risas de todos al mismo
tiempo (era de mis cosas favoritas en el mundo). Y ahí estaba yo, mirando al cielo y preguntándome ¿por qué a las personas
se les acaba la risa?
De la nada, se hizo el silencio, todos mirábamos el horizonte cuando mi abuela comenzó a decir:
no se repiten los colores ni la magia al contemplarlos.
No se repiten emociones ni la energía al admirarlos.
Por eso, se nos quedan grabados los ocasos,
es impresionante como el sol se va apagando
y la vida se nos va llenando.
Nadie dijo nada. Otra vez reino el silencio. Todos mirando el
sol cayendo, y observando como el cielo se vestía de sus colores más intensos.
Pasaron varios minutos, la abuela volvió a hablar y en un susurro dijo:
“Espero que encuentres lo que buscas en la vida”. (no se si
era para mí, o para mis padres, o para el ocaso, quizás solo se lo dijo al universo).
Pero yo me atreví a preguntarle: ¿Y usted que estuvo
buscando abuela?
Ella dijo: Corazones leales, mijo.
Yo: ¿Y los consiguió?
Abuela: “A veces se te va la vida buscando lo que siempre has
tenido cerca”, Tom.
Yo: ¿Cómo así?
Abuela: Que si los conseguí, conseguí a tu abuelo, conseguí a tu padre, y te conseguí a ti.
Mi abuela se dio vuelta para ver como el sol se terminó de esconder.
Pero... ¿Cómo los reconoces? ,¿Cómo reconoces un corazón leal, abu? Pregunte-.
El cielo se oscureció, y ella se durmió para siempre sin
responderme aquella pregunta, desde entonces ando por aquí, en el precipicio de
extrañar. Intentando respirar.
Con el tiempo vuelven las ganas, con el tiempo vuelven las risas, con el tiempo vuelve la vida, pero si algo he aprendido desde que ella no esta es que “no suenan igual las risas, aunque escuches 10mil veces el mismo chiste”.
Cuando me pierdo, me siento en silencio y acaricio los
recuerdos.
- .Aksu-.



Atesorar 🌆⌛️
ResponderBorrarLos corazones leales te acompañan siempre, aún sin estar cerca…
ResponderBorrarGracias por leer...✨
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