Relámpago.


Así apareció... Cargado de electricidad. Con una sonrisa de infarto, iluminó mi existencia con su mirada de impacto, ojitos chiquititos que traían consigo 100 kilos de felicidad y un cartel inmenso (el cual no observé) que anunciaba el "PELIGRO".

Fuimos un "hola" sin salida, 1/2 canción de su autoría al oído y un "mucho gusto" con fecha de vencimiento.

Fuimos 3 estaciones de tren, 2 coincidencias ingratas y 1/2 paraguas para evitar la precipitación.

Así lo quise... No hubo oportunidad de tomar precaución. Su alma deslumbraba. A simple vista la tormenta no parecía causar gravedad, me moje en sus gotas por comodidad y navegué en su río prohibido creyendo hallar un lugar.

Fuimos 3 conversaciones sin terminar, 6 noches de desahogo y 12 tatuajes para recordar.

Llegó así... Veloz, como un rayo partiendo mi mundo en dos. Mordaz, como un terremoto, me hizo temblar el alma con su voz, incremento mis pulsaciones y en medio de derrumbes sacudió aquellos sentimientos que sentí fallecidos.

Fuimos 3 cervezas Coronas, 6 chutes de Whisky Johnnie Walker y 1/2 concierto de rap.

Se atrevió… recorrió mi playa desierta. Una madrugada combinamos el arte, yo fui su improvisación y él, él es la lírica con la que escribo está poesía insatisfecha, porque suavemente después de comernos las estrellas y respirarnos la piel, desapareció, dejándome está pobre inspiración.

Fuimos una caminata a las 3 de la mañana, un polvo inolvidable y un taxi con destino al olvido que marco nuestras distancias.

No hubo chance de pelear, ni de amanecer acurrucados.

Puedo jurar que su sonrisa me llenaba más que sus besos. Pero sus abrazos, Dios! Eran como abordar una nave espacial (aunque nunca he estado en una), sentí como sus brazos me despegaban del suelo e imaginé que flotaba en el universo.

Fuimos 3 secretos revelados, 6 versículos de la Biblia y 12 fotografías para la posteridad.

No hubo chance de bailar, ni de maldecirnos con mentiras.

Puedo asegurar que conversábamos en algunas de mis alucinaciones, me hacía fuerte y la unión era como navegar en el mar, sin nombres, sin memoria, sin tiempo.

Fuimos un almuerzo sin apetito, un caramelo masticable y un abrazo con sabor a despedida.

Cupido nos disparó a los dos pero mi bala no encontró la ruta de salida, y se quedó ahí, incrustada en el núcleo principal de mi cerebro, ahora también es parte de mi anemia y sigo sangrando letras.

Fuimos un "cuídate" sin aliento, un "no te pierdas" incompleto y un "hasta luego" que no tenía regreso.

Fuimos el mejor error que contaremos a nuestros nietos, sobra decir que nunca pretendí enamorarle pero eso sí, fue más que prodigioso.

Fuimos otro experimento de la vida, una formula impenetrable, quizás un examen reprobado.

No tuve chance de probar cómo le quedaba el café, no tuvo chance de quedarse a más.

No tuve chance de llegar a sus sueños pero descubrí que a capela el amor suena mejor. Porque no existe sexo perfecto, ni besos perfectos, ni almas perfectas, sino CONEXIÓN PERFECTA...

El "por siempre" nos duró lo que dura un relámpago en el catatumbo, 30 días nos duró la eternidad.



Fuimos una realidad que se electrocuto en el simulacro.

-.Aksu.

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