Con el alma allá...

No sabemos lo dura que puede ser la vida, hasta que te encuentras solo, quizás en una ciudad desconocida y fría (y no hablo solo del clima) en un país sin amigos, en una habitación vacía (y no sólo sin objetos materiales) sino sin familia...

Y entonces lo deseas todo de nuevo, un beso, un abrazo, una pelea, un reclamo, una canción, un regaño, anhelas esa sonrisa de mami que siempre motiva, los cuentos de tus primos que siempre son mitad verdad y mitad mentira, la bendición que nunca pedías, los te amo que no decías...

Y te das cuenta que por más cosas materiales que un día puedas alcanzar, nada llenará esa sensación magnífica de estar abrazado a los tuyos...

El ser humano es así, lo tiene todo pero poco lo cuida y cuando ya no puede andar, se ve necesitando lo que tuvo, y cuando nota qué tal vez no vuelva a tenerlo, llora, deseando echar para atrás el tiempo...

El tiempo es lo más valioso que tenemos y la mayoría no lo aprecia. Regala tiempo y regalaras vida...

Que un día te encuentras en casa, twitteando, escuchando música y riendo, y al otro, al otro día no tienes ni risa...

Y la vida se vuelve rara, porque no sabes como seguir sin tus pilares...

Que un día te encuentras en una salida entre amigos, contando chistes malos, echándose unos tragos y planeando un futuro, y al otro, al otro día entiendes que no existe nada mejor que el presente...

Y la vida se vuelve incierta, porque no sabes cuánto tiempo pasará para volver estar allá...

Que un día te encuentras solo, caminando por calles frias y desconocidas, buscando abrigo, entras a un local, pides un café y te sientas a leer... Te sumerges en palabras y pasas el día ahí, entre líneas, mirando por la ventana a aquellos que van afanados, a los que andan en bicicletas, a los que quizás se sienten igual de perdidos que tú...

Y la vida se vuelve extraña, porque entiendes que vivir así, sin mucho sentido, no es vivir...

Pero dentro de todo podemos decir que aprendes, a lo malo, pero lo aprendes, aprendes a ser fuerte, aprendes a respirar antes de gritar, aprendes a sonreír para poder continuar, aprendes a no confiar tanto, porque nadie es como tú, ni nadie tiene las buenas intenciones de hacer lo correcto...

Y entonces te ves extrañando tus calles, extrañando comidas, extrañando lugares, extrañando tú acento, extrañando tú gente, extrañando la locura de Caracas, extrañando personas, extrañando palabras, extrañando recuerdos...

Y descubres que por más cómodo que un día llegues a estar, por más amigos que un día llegues a tener, por más muebles que le metas a una casa, por más lugares que conozcas, por más experiencias que obtengas... nunca se vuelve a estar tan tibio como cuando estuviste en casa.

Que uno emigra, si, pero deja el alma pegada en su tierra.

Porque uno se va, pero la maleta no es tan grande como para guardar los sentimientos, el corazón no es tan duro como para aguantar tanta distancia, y la mente no es tan fuerte como para resistirse a las lágrimas...

Tomamos decisiones y asumimos las consecuencias, pero hay días dónde te atormentas, cuestionandote sí de verdad el sacrificio vale la pena?

Y te preguntas que es peor: tener un futuro incierto o tener un futuro que capaz nunca te llena?
- Aksu.






Comentarios

Entradas populares