La estrella fugaz de un ángel.


Cuando nuestro universo esta complejo y revuelto, es cuando más nos permitimos revelar el alma ante el resto y en un impulso por visitar sentimientos nuevos, intentamos ser inmortales en firmamentos ajenos; ignorando que hay algunas galaxias que deben abandonarse antes de tiempo, porque somos unos tercos, pero terminamos siendo seres vulnerables que al primer síntoma de dolor nos provoca agarrar el primer cohete y plantarnos a vivir en un planeta diferente. Pero qué más da? Solo un par de cobardes más.

Éramos dos, una siendo fatalidad dispuesta arrasar y otro siendo un querubín a punto de salvar. Éramos dos, enfrentando cualquier guerra sin meditación. Éramos dos, bailando al son que la vida nos tocase, y aunque el mundo nos gritó mil veces que NO, nunca escuchamos, lo hicimos, nos quisimos como a nadie. Éramos dos, desbaratándonos el uno al otro con amor. Éramos dos, volando cielos en un infierno lleno de orgullo que nos derrumbó. Éramos dos, queriendo dejar de brillar para permanecer amándonos en la oscuridad. Éramos dos, pero qué más da? No se echa para atrás el reloj.

Aparecimos en medio de alguna noche de poca lucidez llena de muchas esperanzas fantasmas, donde nos entregamos a un infinito que no era verdadero y sin querer regalamos “te quieros” pocos sinceros, otras noches estuvimos atorados persiguiendo sueños, volviéndonos eternos sin serlo. Por primera vez en nuestras diminutas vidas estuvimos anhelando lo perfecto, quisimos hacer lo correcto, capaces de cualquier cosa por protegernos. Pero qué más da? La vida nunca da para tanto.

Creyendo en lo indestructible y sin pretender comprenderlo nos hicimos fuertes, porque el amor te obliga a ser valiente, pero descubrimos que el futuro nunca llega, y desde entonces, nos dedicamos a ignorar al mundo entero; solo por intentar confiar una vez más en lo inciert, al pasado le hicimos la ley del hielo, nos alentamos a enloquecer, sumergiéndonos más que en la piel, deseando encontrar un camino, aspirando ser más que una estrella fugaz y un ángel sin destino. Pero qué más da? Nadie aprende sin experimentar.

Nos acostumbramos a ser fugaces como las estrellas, no porque brilláramos en las alturas sino porque estábamos conscientes de que el tiempo iba corriendo kilómetros por delante de nosotros, y en cualquier momento BUM, estallaríamos en una enorme detonación, chocando con una nave llamada realidad que acabaría dejándonos uno lejos del otro. Porque somos unos tontos incrédulos, que no valoramos el riesgo que corre el otro al caerse del cielo con la intención de hacernos volar una vez más, desconfiamos, y desperdiciamos la oportunidad. Pero qué más da? Nunca se está preparado para amar.

Tropezamos con ángeles en la tierra que quieren regalarnos su inmortalidad pero seguimos siendo efímeros y momentáneos como los breves deseos de cumpleaños; he visto como alguien quiere quitarse sus propias alas de la espalda para que intentes elevarte, seres que obsequian su única oportunidad sin importar que el cielo los vaya a castigar; pero seguimos sin estimar lo real, desperdiciando minutos, y cuando todo está perdido si deseamos un putito instante más. Pero qué más da? Hay que perder para apreciar.

No hubo otra salida. Pero qué más da? Aprendemos a pifiar.

Ser una estrella fugaz es fácil, ir, venir, volar, estallar, y volver a empezar. Enamorarse de un ángel es una experiencia divina pero con un final fatal, y nunca comprendes el daño que sin querer causas hasta que sin querer también te lo causan. Amar es fácil, aceptar que ese amor no será entregado es una muerte terminal, pero de repente, la claridad te abre la mente, llegas a ese punto en el que entiendes que amar es cuidar (querer el bienestar del otro aunque cerca de ti no pueda estar). Decir adiós es fácil, aceptar que se ira y dejarle ir sin razón, te pone débil. Pero qué más da? Sí existen tantas cosas que aún no se pueden explicar.

Aunque quieran ampararnos, sin saber siempre escogeremos el peligro. Y aunque nada te pertenece, tú nunca dejas de pertenecerle. Y aunque causa dolor, jamás deseas ver su rostro lleno de lágrimas. Y aunque nunca admitas que le extrañas, no te arrepientes del pasado. Y aunque nunca se debe jurar amor, sigue robándole latidos al corazón. Y aunque en cualquier momento todos vamos a terminar de desaparecer, quiero creer que en ese momento estaremos mucho mejor. Y aunque nunca tengamos un ratito más, ya no importa si el mañana nos encuentra.  Y aun sabiendo que estar lejos mata, aceptaras la puñalada trapera que da la vida, te desangras, y mueres todas las veces que sean necesarias. Pero qué más da? Si para crecer hay que caer.

Ya no se puede ser medio feliz. Pero qué más da? Aprendemos a sonreír.

Nunca se piensa encontrar el amor en un cielo perdido, nunca se piensa enamorarse después de tanto haber sufrido, nunca se piensa volver a tener mariposas en el estómago después de fuego haberles prendido, nunca se piensa volver a volar cuando el infierno te calcino hasta los suspiros, porque aunque no lo crean, es en medio del incendio donde aparece un ángel y te salva de la mismísima vida, volviendo hermosa cualquier tragedia y tú no lo notas porque vives ciego. Pero qué más da? Si la vida dibuja los adiós con la misma autoridad con la que un día coloreo un encuentro.

Lo que no se puede negar es que lo mejor que pudo pasar fue que aquellos ojos negros se mirasen y no obstante, se detuvieran a desear lo infinito en medio de un beso que duro media vida, atrapados, quisieron vivir en la esquinita de una sonrisa. Pero el mundo les quedo grande. Nosotros estallamos, y lo seguiremos haciendo las veces que sean necesaria, porque las almas nunca van a estar preparadas para el adiós, aunque los labios lo pronuncien tantas veces sin razón. Quizás volvamos a tocar el cielo con los dedos ya sin tantos peros, solo alimentando intensamente los deseos. Pero qué más da? No se puede ser tan caprichoso en la vida.

El pasado no lo podemos borrar, el futuro no nos puede alcanzar, así que voy a darte un consejo: “quiere hoy”, quiere mucho amigo, quiere intenso, quiere bueno, quiere sin aliento, quiere hoy amor, quiere sin temor, quiere grande y crea sueños, quiere lejos, quiere aunque no existan los argumentos, porque igual, la vida se va acabar, fingirlo no nos hará sentir mejor, aceptarlo disminuirá un poco el dolor. Pero qué más da? Nunca podremos saberlo todo.
Al final, es solo otra estrella fugaz que estalla y otro ángel que se queda sin alas. Pero qué más da? Si la vida debe continuar.

Y tú? Eres el ángel o la estrella fugaz?. Qué más da? No dejes de estallar, no dejes de sanar, pero sobre todo no dejes de volar.


No sé si se los dije pero el amor y el dolor siempre transforman.
-.Aksu.

Comentarios

Entradas populares