Días grises.

Están esos días malos, muy malos, en los que nada te motiva, es como si alguien sacudiera ferozmente el inmenso planeta tierra para que todo te salga mal, algunas veces creo en eso de que mercurio de verdad tiene un efecto en nuestro humor y otras veces siento que es alguien superior quien convierte al planeta en una canica para jugar con todos nosotros dentro, haciéndonos rodar, dándonos vueltas, desestabilizándonos, sin hallarnos en ningún lugar, ahogándonos en un desorden mental hasta hacernos vomitar.

Existen días en los que hasta respirar cuesta, en los que no queremos ni sabemos el porqué de estar vivos, días en los que provoca como adelantarlos, como si la vida fuera una película, adelantar o retroceder unos cuantos días, provoca colocar un stop indefinido hasta recargarse de energía o terminar de desaparecer, y comenzar en otra película, llegar a una que sea divertida, llegar a esa parte de la vida donde no nos pasan cosas malas o donde acabemos siendo nosotros “la cosa mala”.

Hay días perversos, donde la desilusión asciende y la determinación se terminó escurriendo, en donde la alegría se transforma en sufrimiento, y el dolor se convierte en tu único aliento, se vuelve tu compañero, echándole más leña al fuego de tu desaliento, ese fuego que va quemando todos tus sueños, poniéndote débil, el humo oscureciendo tu horizonte y asfixiándote poco a poco, manteniéndote en una llama intensa de abatimiento donde nadie te brinda la gota de agua salvadora que permita aumentar tu sed de vida.

Existen días oscuros, en los que no vez luz por ninguno de tus ángulos, tu brújula se nubla, como si una enorme nube oscureciera tus caminos, días en el que ni si quiera te alumbra la luna, desaparecen las estrellas, y eso querido amigo, es meramente terrible. Porque para mí, es importante poder observarlas todas las noches, porque la inmensidad del cielo me llena… no hay nada más triste que estar desorientados y te acuestes entre sabanas que no sean capaz de abrigarte, sin poder ver una sonrisa que te brinde esperanza, que te acuestes sin recibir una buena palabra que te reconstruya el aliento.

Existen días en los que amaneces bajo de fe y de confianza, empiezas a cuestionarlo todo, no hay ejemplos, no hay principios, ni sermones, ni valores, no hay esfuerzos, no hay paradigmas que te abran los ojos y te permitan continuar, no hay prioridades, ni sueños, ni certezas, no hay puertas abiertas…

Si querido amigo. Existen días difíciles, pero que es difícil para ti cuando hay niños de 5 años que no tienen padres y deambulan por la calle? Que es difícil para ti, cuando hay gente que se acuesta sin comer? Que es difícil para ti, cuando hay tanos inocentes que carecen de libertad? Que es difícil para ti cuando hay enfermos muriendo de cáncer? Que es difícil para ti, cuando hay personas que no reciben una bendición? Anda dime, que es difícil para ti cuando hay niños que ya no sueñan? Que es difícil para ti, cuando hay seres que llegan a casa y nadie los espera?...

Anda, dime: Que es difícil para ti?; Porque quebrantas tu fe, si aún respiras?; Porque te desanimas si aún tienes vida? Porque te quejas, sin dar batalla? Porque te sientas a ver lo malo que pasa, y no reaccionas a mejorar la situación?

Acá estoy, una desconocida más que cae en ese mismo hueco donde nada tiene valor, una persona más que se deja golpear por el dolor, una mujer más que le han fracturado el corazón, una nieta más que perdió aquellos brazos arrugados que la acurrucaban y susurraban en su oído que “todo estaría mejor”, una joven más que ha atravesado injusticias sin condición, una soñadora más que vio como sus sueños se quemaron en el caldero del pesimismo, una escritora más que explica con letras lo que el alma piensa.

Acá estoy, aprendiendo que es en los malos tiempos en los que no debes flaquear, al contrario, debes mantenerte fuerte. Te aconsejo que descanses para que puedas continuar. Yo, me he atormentado bastante con todo esto, a veces solo quiero pegar un enorme grito, fuerte, fuertísimo, y sacar toda la mierda de adentro, como si el sonido pudiera quebrarla y desecharla. Lo normal sería descargar mi descontento en otros, quizás con eso debería ayudar a sentirme mejor, como hacen algunos otros.

Pero no es así, yo en cambio, unas veces lo escribo y las otras me lo trago, y lo confieso, a mí también se me va la chispa de la vida como al resto, en mí también desaparece la magia divina, yo también amanezco unos días como queriéndome bajar del autobús de la vida, y no es culpa de nadie, pero más que cualquier eventualidad que este atravesando, más que cualquier dificultad en la que este sumergida, me tortura más ver como la maldad algunas veces reina sobre la bondad.

Hoy es uno de esos días, en donde me dejo cegar por el pesar y no comprendo muy bien que es lo que sucede, hoy es uno de esos días, donde solo necesito que aparezcan unos buenos brazos y me envuelvan, una dulce voz que susurre en mi oído que todo estará mejor, sin importar que sea mentira, hoy es uno de esos días donde necesito una inyección de ficción para conservar noble mi corazón. No hay forma de desaparecer los días malos, solo debes defender tu fe.

El no poder ignorar la maldad reflejada en la gente, me frustra, ahoga que lo que verdaderamente importa, nadie lo valora y exploto, cual si fuera una bomba, exploto mentalmente, sentimentalmente, es un colapso inmediato. Esperando con ansias una reconstrucción.

De los 365 días, al menos, te traerán uno o dos días grises durante cada mes, sin previo aviso, sin permiso, como si nada, 24 horas en las que te puedes hundir o fluir, todo depende única y exclusivamente de ti.

Apunto al cielo y ruego que desaparezcan de mi mente todo lo podrido que pudieran almacenar mis pensamientos. Cuando atravieso procesos como estos, me abrazo yo misma, y rezo para que mi corazón siga siendo bueno.

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Existen días grises, hasta que tú decides colorear con los demás colores.

-.Aksu.

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